JORNADA PRO ORANTIBUS
Oración inicial
¡Dios mío, Trinidad a quien adoro!,
La Iglesia nos sumerge en tu misterio;
te confesamos y te bendecimos,
Señor Dios nuestro.
Como un río en el mar de tu grandeza,
el tiempo desemboca en hoy eterno,
lo pequeño se anega en lo infinito,
Señor, Dios nuestro.
Oh, Palabra del Padre, te escuchamos;
oh, Padre, mira el rostro de tu Verbo;
oh, Espíritu de amor, ven a nosotros;
Señor, Dios nuestro.
¡Dios mío, Trinidad a quien adoro!,
haced de nuestros almas vuestro cielo,
llevadnos al hogar donde tú habitas,
Señor, Dios nuestro.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu:
Fuente de gozo pleno y verdadero,
al Creador del cielo y de la tierra,
Señor, Dios nuestro. Amén.
Acción de gracias a Dios por la semana transcurrida
Evangelio (Mateo 28, 16 20)
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».
Comentario misionero:
- Encontramos una vez más (y son muchas durante el año litúrgico) el mandato misionero ¿Se corresponde esta insistencia de la liturgia con lo que nuestra Iglesia y nuestras comunidades viven?
- La Trinidad, nuestro Dios comunidad, resulta un regalo y a la vez un punto de llegada: ¿cómo alcanzar esa unidad en la pluralidad? ¿cómo ser parte de un todo sin diluir la propia identidad? Y más cuando el evangelio nos presenta una visión universal: en medio de la diversidad de culturas de nuestro mundo estamos llamados a poner de manifiesto los valores comunes del Reino.
- El lema de la jornada "pro orantibus" es "Contempladlo y quedaréis radiantes". La Trinidad es más un misterio para contemplar que para razonar, porque esa contemplación transforma la vida.
Silencio contemplativo
Oraciones compartidas
Oración final
Señor Jesús,
te damos gracias por habernos dado en San Guido Mª Conforti
un testimonio transparente de tu amor que quiere salvar a todos;
haz que aumente en nosotros cada día
el esfuerzo por llevar a todos los pueblos el anuncio de tu Reino
y por vivir en nuestras comunidades y familias la armonía trinitaria.
Por intercesión de nuestro fundador suscita en muchos jóvenes
la decisión de seguirte más de cerca
para ser, como Tú quieres, mensajeros de tu Palabra
llevando salvación, paz y fraternidad por todo el mundo.
lunes, 28 de mayo de 2012
martes, 22 de mayo de 2012
Lectura misionera de la Biblia, Moisés (5)
COMIDA Y BEBIDA EN EL DESIERTO
TEXTO BÍBLICO (ÉXODO 16,2-5.9-35.17,1-7)
En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón. 3“Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto, les decían, cuando nos sentábamos delante de las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Porque vosotros nos habéis traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea”.
4 Entonces el Señor dijo a Moisés: “Yo haré caer pan desde lo alto del cielo, y el pueblo saldrá cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para ver si caminan o no de acuerdo con mi ley. 5 El sexto día de la semana, cuando preparen lo que hayan juntado, tendrán el doble de lo que recojan cada día”.
Moisés dijo a Aarón: “Da esta orden a toda la comunidad de los israelitas: Presentaos ante el Señor, porque él ha escuchado vuestras protestas”. 10 Mientras Aarón les estaba hablando, ellos volvieron su mirada hacia el desierto, y la gloria del Señor se apareció en la nube. 11Y el Señor dijo a Moisés: 12 “Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, háblales en estos términos: ‘A la hora del crepúsculo vosotros comeréis carne, y por la mañana os hartaréis de pan. Así sabréis que yo, el Señor, soy vuestro Dios’”. 13Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la mañana siguiente había una capa de rocío alrededor de él. 14 Cuando esta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra. 15Al verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: “¿Qué es esto?”. Porque no sabían lo que era. Entonces Moisés les explicó: “Este es el pan que el Señor os ha dado como alimento. 16 El Señor os manda que cada uno recoja lo que necesita para comer, según la cantidad de miembros que tenga cada familia, a razón de unos cuatro litros por persona; y que cada uno junte para todos los que viven en su carpa”. 17 Así lo hicieron los israelitas, y mientras unos juntaron mucho, otros juntaron poco. 18 Pero cuando lo midieron, ni los que habían recogido mucho tenían más, ni los que habían recogido poco tenían menos. Cada uno tenía lo necesario para su sustento.
19 Además, Moisés les advirtió: “Que nadie reserve nada para el día siguiente”. 20 Algunos no le hicieron caso y reservaron una parte; pero esta se llenó de gusanos y produjo un olor nauseabundo. Moisés se irritó contra ellos, 21 y a partir de entonces, lo recogían todas las mañanas, cada uno de acuerdo con sus necesidades; y cuando el sol empezaba a calentar, se derretía.
22 Como la ración de alimento que recogieron el sexto día de la semana resultó ser el doble de la habitual –dos medidas de cuatro litros por persona– todos los jefes de la comunidad fueron a informar a Moisés. 23 Él les dijo: “El Señor dice lo siguiente: Mañana es sábado, día de descanso consagrado al Señor. Cocinad al horno o haced hervir la cantidad que queráis, y el resto guardadlo para mañana”. 24 Ellos lo guardaron para el día siguiente, como Moisés les había ordenado; pero esta vez no dio mal olor ni se llenó de gusanos. 25Entonces Moisés les dijo: “Hoy tendréis esto para comer, porque este es un día de descanso en honor del Señor, y en el campo no encontraréis nada. 26 Lo recogeréis durante seis días, pero el séptimo día, el sábado, no habrá nada”. 27 A pesar de esta advertencia, algunos salieron a recogerlo el séptimo día, pero no lo encontraron. 28El Señor dijo a Moisés: “¿Hasta cuando se resistirán a observar mis mandamientos y mis leyes? 29 El Señor les ha impuesto el sábado, y por eso el sexto día les duplica la ración. Que el séptimo día todos permanezcan en su sitio y nadie se mueva del lugar donde está”. 30Y el séptimo día, el pueblo descansó.
31 La casa de Israel llamó “maná” a ese alimento. Era blanco como la semilla de cilantro y tenía un gusto semejante al de las tortas amasadas con miel.
32 Después Moisés dijo: “El Señor ordena lo siguiente: Llenad de maná un recipiente de unos cuatro litros, y conservadlo para que vuestros descendientes vean el alimento que os di de comer cuando os hice salir de Egipto”. 33 Y Moisés dijo a Aarón: “Toma un recipiente, coloca en él unos cuatro litros de maná y deposítalo delante del Señor, a fin de conservarlo para las generaciones futuras”. 34 Aarón puso en el recipiente la cantidad de maná que el Señor había ordenado a Moisés, y lo depositó delante del Arca del Testimonio, a fin de que se conservara.
35 Los israelitas comieron el maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a una región habitada. Así se alimentaron hasta su llegada a los límites de Canaán.
17 1 Toda la comunidad de los israelitas partió del desierto de Sin y siguió avanzando por etapas, conforme a la orden del Señor. Cuando acamparon en Refidím, el pueblo no tenía agua para beber. 2 Entonces acusaron a Moisés y le dijeron: “Danos agua para que podamos beber”. Moisés les respondió: “¿Por qué me acusáis? ¿Por qué provocáis al Señor?”. 3 Pero el pueblo, torturado por la sed, protestó contra Moisés diciendo: “¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Sólo para hacernos morir de sed, junto con nuestros hijos y nuestro ganado?”.
4 Moisés pidió auxilio al Señor, diciendo: “¿Cómo tengo que comportarme con este pueblo, si falta poco para que me maten a pedradas?”. 5 El Señor respondió a Moisés: “Pasa delante del pueblo, acompañado de algunos ancianos de Israel, y lleva en tu mano el bastón con que golpeaste las aguas del Nilo. Ve, 6porque yo estaré delante de ti, allá sobre la roca, en Horeb. Tú golpearás la roca, y de ella brotará agua para que beba el pueblo”. Así lo hizo Moisés, a la vista de los ancianos de Israel.
7 Aquel lugar recibió el nombre de Masá –que significa “Provocación”– y de Meribá –que significa “Querella”– a causa de la acusación de los israelitas, y porque ellos provocaron al Señor, diciendo: “¿El Señor está realmente entre nosotros, o no?”.
COMENTARIO BÍBLICO
La murmuración del pueblo en el desierto es un motivo que aparece constantemente en el éxodo.
El relato de las codornices es más antiguo que el del maná, pero ambos relatos han confluido en uno solo y de ahí algunas contradicciones. Una posible explicación es que se han fundido relatos de dos grupos distintos. Ambos alimentos se explican fácilmente por fenómenos naturales, pero en épocas y lugares distintos: el maná es una secreción de la planta del tamarisco al ser picada por dos especies de insectos. Esa sustancia gotea desde las hojas de la planta hasta el suelo y por el fresco nocturno se solidifica, pero tiene que recogerse muy pronto (antes de que el sol la derrita, a las 8,30) porque su punto de fusión está a 22º. Para los beduinos que viven por la zona sigue siendo considerada una golosina. Este fenómeno acaece en la parte central de la península del Sinaí entre los meses de mayo y junio. Y las codornices emigran anualmente hacia el sur en los meses de septiembre y octubre (y de vuelta en mayo-junio). Sus largos vuelos sobre el agua las obligan a aterrizar exhaustas en las costas de la península del Sinaí.
La palabra maná proviene de la palabra usada en la Biblia de los LXX (traducción al griego) donde se escribía “manna”. La etimología popular, que la misma Biblia recoge, afirma que esa palabra viene del hebreo “man hu”, que significa: “¿Qué es esto?”
Una tradición más reciente insertada también en el relato insiste en el descanso sabático con esa recogida de una cantidad doble de maná para no recogerlo al día siguiente.
En los versículos 32-34 aparece la dimensión conmemorativa del maná, recordando a las generaciones sucesivas el especial cuidado de Dios con su pueblo. El evangelio relacionará el maná con el pan de vida y la eucaristía.
Una nueva murmuración del pueblo es debida a la falta de agua. También aquí esos dos lugares (Meribá y Masá, este último introducido después) parecen designar dos sucesos distintos unificados en un único relato, porque ambos son comentados por separado en Ex 15,22-27 y Nm 20,2-13.
Una tradición rabínica forjó la leyenda de que aquella roca acompañó a los hebreos por el desierto. A partir del relato bíblico y de la leyenda San Pablo dice: “Todos comieron el mismo alimento espiritual y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que les seguía; y la roca era Cristo” (1 Cor 10,3-4).
COMENTARIO MISIONERO
Entre nosotros hay quien ha hecho una pequeña experiencia en el desierto y nos comparte que en el desierto se echan en falta muchas cosas. Por definición, el desierto es lugar de carencias. Como en la misión, donde también faltan cosas con las que aquí contamos. Agua y pan son necesidades básicas (no son las únicas porque también necesitamos amor), y con falta de comida una de dos: o nos volvemos como animales o empatizamos con los otros y nos unimos más. En las situaciones límite sale lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Para Dios es importante educarnos a ser pueblo y a caminar como comunidad.
El pueblo en el desierto está siempre quejándose, echando la culpa de los contratiempos a Moisés y a Dios y con una actitud muy pasiva, exigiendo que sean ellos quienes les saquen de los problemas. Ya no están los enemigos para echarles la culpa. Solo queda Dios y el pueblo. Moisés tiene una responsabilidad que asumió. Que la ejerza. Y lo mismo Dios: asume que ese es su pueblo. Dios tiene su método: no les deja morir, pero tampoco les da todo hecho. “Confía como si todo dependiera de Dios y actúa como si todo dependiera de ti”.
Esa actitud pasiva y de crítica constante del pueblo choca con la que Jesús propone en el evangelio: “Mirad los lirios del campo… No os preocupéis por el mañana…” Cuando hay vocación y el Espíritu empuja se le da sentido a todo, pero cuando no es así se protesta por cualquier carencia.
Cuando encontramos problemas en el presente tendemos a idealizar el pasado, aunque como en el caso de la Biblia ese pasado sea de esclavitud. Parece que esa esclavitud era más bien una situación de aparcería, pero aún así seguro que no comían tanta carne como sueñan… Somos nostálgicos por naturaleza: “Cualquier tiempo pasado fue mejor…” Y si el pueblo hubiese vuelto a Egipto habría echado en falta la libertad. El camino de la libertad sigue, no basta con estar fuera de la opresión.
Búsqueda de atajos para obviar a Dios. Recoger más maná, aunque se pudra. Ambición, que consiste en menospreciar el regalo de Dios y subrayar la posesión. El maná no se puede acumular y cada cual tiene lo que necesita, ni más ni menos, lo que resulta muy actual y un modelo de vida para nuestro mundo de hoy. Tenemos la tendencia a buscar seguridades y a ser individualistas.
El memorial, recuerdo para las próximas generaciones. Bonito que quede memoria de la bondad de Dios, porque tendemos a olvidarla. Vemos un paralelismo claro con la eucaristía. Eucaristía impregnada de la entrega de Jesús y de la entrega de tantos. Conmemoración con lo que comieron los antepasados. Acción de gracias por la Providencia de Dios. Somos poco agradecidos con Dios. Dios da (y se da) pero no se lo agradecemos y solo exigimos. En la Biblia la causa última de todo es Dios. Problema del mal y del dolor en el mundo. Dios no quiere el mal. A veces situaciones terribles que nos han sucedido, leídas con el tiempo, llegamos a verlas como momentos de gracia y lecciones de la Providencia de Dios. Dios es fidelidad.
No hace falta pasar por pruebas de fuego para recibir la gracia de Dios, porque si es gracia no depende de nuestros méritos. Pero es verdad que esas situaciones límite nos despiertan.
TEXTO BÍBLICO (ÉXODO 16,2-5.9-35.17,1-7)
En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón. 3“Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto, les decían, cuando nos sentábamos delante de las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Porque vosotros nos habéis traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea”.
4 Entonces el Señor dijo a Moisés: “Yo haré caer pan desde lo alto del cielo, y el pueblo saldrá cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para ver si caminan o no de acuerdo con mi ley. 5 El sexto día de la semana, cuando preparen lo que hayan juntado, tendrán el doble de lo que recojan cada día”.
Moisés dijo a Aarón: “Da esta orden a toda la comunidad de los israelitas: Presentaos ante el Señor, porque él ha escuchado vuestras protestas”. 10 Mientras Aarón les estaba hablando, ellos volvieron su mirada hacia el desierto, y la gloria del Señor se apareció en la nube. 11Y el Señor dijo a Moisés: 12 “Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, háblales en estos términos: ‘A la hora del crepúsculo vosotros comeréis carne, y por la mañana os hartaréis de pan. Así sabréis que yo, el Señor, soy vuestro Dios’”. 13Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la mañana siguiente había una capa de rocío alrededor de él. 14 Cuando esta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra. 15Al verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: “¿Qué es esto?”. Porque no sabían lo que era. Entonces Moisés les explicó: “Este es el pan que el Señor os ha dado como alimento. 16 El Señor os manda que cada uno recoja lo que necesita para comer, según la cantidad de miembros que tenga cada familia, a razón de unos cuatro litros por persona; y que cada uno junte para todos los que viven en su carpa”. 17 Así lo hicieron los israelitas, y mientras unos juntaron mucho, otros juntaron poco. 18 Pero cuando lo midieron, ni los que habían recogido mucho tenían más, ni los que habían recogido poco tenían menos. Cada uno tenía lo necesario para su sustento.
19 Además, Moisés les advirtió: “Que nadie reserve nada para el día siguiente”. 20 Algunos no le hicieron caso y reservaron una parte; pero esta se llenó de gusanos y produjo un olor nauseabundo. Moisés se irritó contra ellos, 21 y a partir de entonces, lo recogían todas las mañanas, cada uno de acuerdo con sus necesidades; y cuando el sol empezaba a calentar, se derretía.
22 Como la ración de alimento que recogieron el sexto día de la semana resultó ser el doble de la habitual –dos medidas de cuatro litros por persona– todos los jefes de la comunidad fueron a informar a Moisés. 23 Él les dijo: “El Señor dice lo siguiente: Mañana es sábado, día de descanso consagrado al Señor. Cocinad al horno o haced hervir la cantidad que queráis, y el resto guardadlo para mañana”. 24 Ellos lo guardaron para el día siguiente, como Moisés les había ordenado; pero esta vez no dio mal olor ni se llenó de gusanos. 25Entonces Moisés les dijo: “Hoy tendréis esto para comer, porque este es un día de descanso en honor del Señor, y en el campo no encontraréis nada. 26 Lo recogeréis durante seis días, pero el séptimo día, el sábado, no habrá nada”. 27 A pesar de esta advertencia, algunos salieron a recogerlo el séptimo día, pero no lo encontraron. 28El Señor dijo a Moisés: “¿Hasta cuando se resistirán a observar mis mandamientos y mis leyes? 29 El Señor les ha impuesto el sábado, y por eso el sexto día les duplica la ración. Que el séptimo día todos permanezcan en su sitio y nadie se mueva del lugar donde está”. 30Y el séptimo día, el pueblo descansó.
31 La casa de Israel llamó “maná” a ese alimento. Era blanco como la semilla de cilantro y tenía un gusto semejante al de las tortas amasadas con miel.
32 Después Moisés dijo: “El Señor ordena lo siguiente: Llenad de maná un recipiente de unos cuatro litros, y conservadlo para que vuestros descendientes vean el alimento que os di de comer cuando os hice salir de Egipto”. 33 Y Moisés dijo a Aarón: “Toma un recipiente, coloca en él unos cuatro litros de maná y deposítalo delante del Señor, a fin de conservarlo para las generaciones futuras”. 34 Aarón puso en el recipiente la cantidad de maná que el Señor había ordenado a Moisés, y lo depositó delante del Arca del Testimonio, a fin de que se conservara.
35 Los israelitas comieron el maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a una región habitada. Así se alimentaron hasta su llegada a los límites de Canaán.
17 1 Toda la comunidad de los israelitas partió del desierto de Sin y siguió avanzando por etapas, conforme a la orden del Señor. Cuando acamparon en Refidím, el pueblo no tenía agua para beber. 2 Entonces acusaron a Moisés y le dijeron: “Danos agua para que podamos beber”. Moisés les respondió: “¿Por qué me acusáis? ¿Por qué provocáis al Señor?”. 3 Pero el pueblo, torturado por la sed, protestó contra Moisés diciendo: “¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Sólo para hacernos morir de sed, junto con nuestros hijos y nuestro ganado?”.
4 Moisés pidió auxilio al Señor, diciendo: “¿Cómo tengo que comportarme con este pueblo, si falta poco para que me maten a pedradas?”. 5 El Señor respondió a Moisés: “Pasa delante del pueblo, acompañado de algunos ancianos de Israel, y lleva en tu mano el bastón con que golpeaste las aguas del Nilo. Ve, 6porque yo estaré delante de ti, allá sobre la roca, en Horeb. Tú golpearás la roca, y de ella brotará agua para que beba el pueblo”. Así lo hizo Moisés, a la vista de los ancianos de Israel.
7 Aquel lugar recibió el nombre de Masá –que significa “Provocación”– y de Meribá –que significa “Querella”– a causa de la acusación de los israelitas, y porque ellos provocaron al Señor, diciendo: “¿El Señor está realmente entre nosotros, o no?”.
COMENTARIO BÍBLICO
La murmuración del pueblo en el desierto es un motivo que aparece constantemente en el éxodo.
El relato de las codornices es más antiguo que el del maná, pero ambos relatos han confluido en uno solo y de ahí algunas contradicciones. Una posible explicación es que se han fundido relatos de dos grupos distintos. Ambos alimentos se explican fácilmente por fenómenos naturales, pero en épocas y lugares distintos: el maná es una secreción de la planta del tamarisco al ser picada por dos especies de insectos. Esa sustancia gotea desde las hojas de la planta hasta el suelo y por el fresco nocturno se solidifica, pero tiene que recogerse muy pronto (antes de que el sol la derrita, a las 8,30) porque su punto de fusión está a 22º. Para los beduinos que viven por la zona sigue siendo considerada una golosina. Este fenómeno acaece en la parte central de la península del Sinaí entre los meses de mayo y junio. Y las codornices emigran anualmente hacia el sur en los meses de septiembre y octubre (y de vuelta en mayo-junio). Sus largos vuelos sobre el agua las obligan a aterrizar exhaustas en las costas de la península del Sinaí.
La palabra maná proviene de la palabra usada en la Biblia de los LXX (traducción al griego) donde se escribía “manna”. La etimología popular, que la misma Biblia recoge, afirma que esa palabra viene del hebreo “man hu”, que significa: “¿Qué es esto?”
Una tradición más reciente insertada también en el relato insiste en el descanso sabático con esa recogida de una cantidad doble de maná para no recogerlo al día siguiente.
En los versículos 32-34 aparece la dimensión conmemorativa del maná, recordando a las generaciones sucesivas el especial cuidado de Dios con su pueblo. El evangelio relacionará el maná con el pan de vida y la eucaristía.
Una nueva murmuración del pueblo es debida a la falta de agua. También aquí esos dos lugares (Meribá y Masá, este último introducido después) parecen designar dos sucesos distintos unificados en un único relato, porque ambos son comentados por separado en Ex 15,22-27 y Nm 20,2-13.
Una tradición rabínica forjó la leyenda de que aquella roca acompañó a los hebreos por el desierto. A partir del relato bíblico y de la leyenda San Pablo dice: “Todos comieron el mismo alimento espiritual y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que les seguía; y la roca era Cristo” (1 Cor 10,3-4).
COMENTARIO MISIONERO
Entre nosotros hay quien ha hecho una pequeña experiencia en el desierto y nos comparte que en el desierto se echan en falta muchas cosas. Por definición, el desierto es lugar de carencias. Como en la misión, donde también faltan cosas con las que aquí contamos. Agua y pan son necesidades básicas (no son las únicas porque también necesitamos amor), y con falta de comida una de dos: o nos volvemos como animales o empatizamos con los otros y nos unimos más. En las situaciones límite sale lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Para Dios es importante educarnos a ser pueblo y a caminar como comunidad.
El pueblo en el desierto está siempre quejándose, echando la culpa de los contratiempos a Moisés y a Dios y con una actitud muy pasiva, exigiendo que sean ellos quienes les saquen de los problemas. Ya no están los enemigos para echarles la culpa. Solo queda Dios y el pueblo. Moisés tiene una responsabilidad que asumió. Que la ejerza. Y lo mismo Dios: asume que ese es su pueblo. Dios tiene su método: no les deja morir, pero tampoco les da todo hecho. “Confía como si todo dependiera de Dios y actúa como si todo dependiera de ti”.
Esa actitud pasiva y de crítica constante del pueblo choca con la que Jesús propone en el evangelio: “Mirad los lirios del campo… No os preocupéis por el mañana…” Cuando hay vocación y el Espíritu empuja se le da sentido a todo, pero cuando no es así se protesta por cualquier carencia.
Cuando encontramos problemas en el presente tendemos a idealizar el pasado, aunque como en el caso de la Biblia ese pasado sea de esclavitud. Parece que esa esclavitud era más bien una situación de aparcería, pero aún así seguro que no comían tanta carne como sueñan… Somos nostálgicos por naturaleza: “Cualquier tiempo pasado fue mejor…” Y si el pueblo hubiese vuelto a Egipto habría echado en falta la libertad. El camino de la libertad sigue, no basta con estar fuera de la opresión.
Búsqueda de atajos para obviar a Dios. Recoger más maná, aunque se pudra. Ambición, que consiste en menospreciar el regalo de Dios y subrayar la posesión. El maná no se puede acumular y cada cual tiene lo que necesita, ni más ni menos, lo que resulta muy actual y un modelo de vida para nuestro mundo de hoy. Tenemos la tendencia a buscar seguridades y a ser individualistas.
El memorial, recuerdo para las próximas generaciones. Bonito que quede memoria de la bondad de Dios, porque tendemos a olvidarla. Vemos un paralelismo claro con la eucaristía. Eucaristía impregnada de la entrega de Jesús y de la entrega de tantos. Conmemoración con lo que comieron los antepasados. Acción de gracias por la Providencia de Dios. Somos poco agradecidos con Dios. Dios da (y se da) pero no se lo agradecemos y solo exigimos. En la Biblia la causa última de todo es Dios. Problema del mal y del dolor en el mundo. Dios no quiere el mal. A veces situaciones terribles que nos han sucedido, leídas con el tiempo, llegamos a verlas como momentos de gracia y lecciones de la Providencia de Dios. Dios es fidelidad.
No hace falta pasar por pruebas de fuego para recibir la gracia de Dios, porque si es gracia no depende de nuestros méritos. Pero es verdad que esas situaciones límite nos despiertan.
lunes, 21 de mayo de 2012
Oración misionera, 27 de mayo: Pentecostés
Oración inicial:
Espíritu que aleteas sobre las aguas,
calma en nosotros las disonancias,
los flujos inquietos, el rumor de las palabras,
los torbellinos de vanidad
y haz surgir en el silencio
la Palabra que nos recrea.
Espíritu que en un suspiro susurras
en nuestro espíritu el nombre del Padre,
ven a reunir todos nuestros deseos,
hazlos crecer en un haz de luz
que sea la respuesta a tu luz,
la Palabra del Nuevo Día.
Espíritu de Dios, savia de amor
del árbol inmenso sobre el que nos injertamos,
que todos nuestros hermanos
nos acompañen como un don,
en el gran Cuerpo donde madura
la Palabra de comunión.
Compartimos símbolos sobre el Espíritu Santo
Evangelio del domingo (Juan 20, 19 23):
Al anochecer de aquél día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Comentario misionero:
- Fiesta misionera por excelencia. La contrapartida a la torre de Babel. En este caso la diversidad de lenguas no separa, sino que acerca a las personas porque el contenido de esas palabras diferentes es único: Jesús es el Señor.
- Todo carisma o empujón del Espíritu tiende a institucionalizarse, pero a la vez la institución tiene miedo del Espíritu porque está siempre renovando, poniendo en cuestión, haciendo caminar, desestabilizando lo que hemos construido sobre arena. El libro de los Hechos de los Apóstoles presenta al Espíritu como el protagonista de la misión.
- La misión v aprecedida del encuentro y acompañada por la fuerza del Espíritu para perdonar. Poder sanador y reconciliador de la misión, más actual aún en un mundo tan fracturado.
Silencio contemplativo
Oraciones compartidas
Padre Nuestro rezado en las distintas lenguas de los presentes
Comentario final:
"Sin el Espíritu, Dios está lejos, Cristo pertenece al pasado, el evangelio es letra muerta, la Iglesia es una simple organización, la autoridad es dominio, la misión es propaganda... Pero, en el Espíritu, el cosmos bulle y gime con los dolores del Reino, se hace presente Cristo resucitado, el evangelio es fuerza de vida, la Iglesia significa la comunión trinitaria, la autoridad es servicio liberador, la misión es Pentecostés"
(Ignacio IV Hazim, patriarca de la Iglesia greco-ortodoxa de Antioquía)
Espíritu que aleteas sobre las aguas,
calma en nosotros las disonancias,
los flujos inquietos, el rumor de las palabras,
los torbellinos de vanidad
y haz surgir en el silencio
la Palabra que nos recrea.
Espíritu que en un suspiro susurras
en nuestro espíritu el nombre del Padre,
ven a reunir todos nuestros deseos,
hazlos crecer en un haz de luz
que sea la respuesta a tu luz,
la Palabra del Nuevo Día.
Espíritu de Dios, savia de amor
del árbol inmenso sobre el que nos injertamos,
que todos nuestros hermanos
nos acompañen como un don,
en el gran Cuerpo donde madura
la Palabra de comunión.
Compartimos símbolos sobre el Espíritu Santo
Evangelio del domingo (Juan 20, 19 23):
Al anochecer de aquél día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Comentario misionero:
- Fiesta misionera por excelencia. La contrapartida a la torre de Babel. En este caso la diversidad de lenguas no separa, sino que acerca a las personas porque el contenido de esas palabras diferentes es único: Jesús es el Señor.
- Todo carisma o empujón del Espíritu tiende a institucionalizarse, pero a la vez la institución tiene miedo del Espíritu porque está siempre renovando, poniendo en cuestión, haciendo caminar, desestabilizando lo que hemos construido sobre arena. El libro de los Hechos de los Apóstoles presenta al Espíritu como el protagonista de la misión.
- La misión v aprecedida del encuentro y acompañada por la fuerza del Espíritu para perdonar. Poder sanador y reconciliador de la misión, más actual aún en un mundo tan fracturado.
Silencio contemplativo
Oraciones compartidas
Padre Nuestro rezado en las distintas lenguas de los presentes
Comentario final:
"Sin el Espíritu, Dios está lejos, Cristo pertenece al pasado, el evangelio es letra muerta, la Iglesia es una simple organización, la autoridad es dominio, la misión es propaganda... Pero, en el Espíritu, el cosmos bulle y gime con los dolores del Reino, se hace presente Cristo resucitado, el evangelio es fuerza de vida, la Iglesia significa la comunión trinitaria, la autoridad es servicio liberador, la misión es Pentecostés"
(Ignacio IV Hazim, patriarca de la Iglesia greco-ortodoxa de Antioquía)
martes, 15 de mayo de 2012
Oración misionera, 20 de mayo
Domingo de la Ascensión
Oración inicial (Salmo 107 abreviado):
Dios mío, mi corazón está firme,
para ti cantaré y tocaré, gloria mía.
Despertad, cítara y arpa,
despertaré a la aurora.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor,
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria;
para que se salven tus predilectos,
que tu mano salvadora nos responda.
Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil;
con Dios haremos proezas,
El pisoteará a nuestros enemigos.
Evangelio del domingo (Marcos 16,15-20):
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once, y les dijo:
- Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.
El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado.
A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos.
El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.
Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos que los acompañaban.
Comentario misionero
- Jesús “asciende”, es decir, deja de ser visible y presente para seguir con nosotros de otra forma. Pero su misión continúa ¿Cómo? Porque se fía de nosotros, nos la asigna y nos envía ¿Cuál es tu implicación en esa misión?
- Encuentro y envío van de la mano y se requieren mutuamente. Encuentro sin envío es misticismo desencarnado; envío sin encuentro es activismo vacío.
- Insistencia en el Evangelio ¿Lo conocemos? ¿Es realmente una palabra escuchada, conocida y amada?
Silencio y oraciones compartidas
Oración final (poema de León Felipe):
La Ascensión
Aquí vino
y se fue.
Vino..., nos marcó nuestra tarea,
y se fue.
Vino..., llenó nuestra caja de caudales
con millones de siglos y de siglos,
nos dejó unas herramientas
y se fue.
Él, que lo sabe todo,
sabe que estando solos,
sin dioses que nos miren,
trabajamos mejor.
Detrás de ti no hay nadie. Nadie.
Ni un maestro, ni un amo, ni un patrón.
Pero tuyo es el tiempo.
El tiempo y esa gubia
con que Dios comenzó la creación.
Oración inicial (Salmo 107 abreviado):
Dios mío, mi corazón está firme,
para ti cantaré y tocaré, gloria mía.
Despertad, cítara y arpa,
despertaré a la aurora.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor,
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria;
para que se salven tus predilectos,
que tu mano salvadora nos responda.
Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil;
con Dios haremos proezas,
El pisoteará a nuestros enemigos.
Evangelio del domingo (Marcos 16,15-20):
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once, y les dijo:
- Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.
El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado.
A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos.
El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.
Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos que los acompañaban.
Comentario misionero
- Jesús “asciende”, es decir, deja de ser visible y presente para seguir con nosotros de otra forma. Pero su misión continúa ¿Cómo? Porque se fía de nosotros, nos la asigna y nos envía ¿Cuál es tu implicación en esa misión?
- Encuentro y envío van de la mano y se requieren mutuamente. Encuentro sin envío es misticismo desencarnado; envío sin encuentro es activismo vacío.
- Insistencia en el Evangelio ¿Lo conocemos? ¿Es realmente una palabra escuchada, conocida y amada?
Silencio y oraciones compartidas
Oración final (poema de León Felipe):
La Ascensión
Aquí vino
y se fue.
Vino..., nos marcó nuestra tarea,
y se fue.
Vino..., llenó nuestra caja de caudales
con millones de siglos y de siglos,
nos dejó unas herramientas
y se fue.
Él, que lo sabe todo,
sabe que estando solos,
sin dioses que nos miren,
trabajamos mejor.
Detrás de ti no hay nadie. Nadie.
Ni un maestro, ni un amo, ni un patrón.
Pero tuyo es el tiempo.
El tiempo y esa gubia
con que Dios comenzó la creación.
martes, 1 de mayo de 2012
Oración misionera, 6 de mayo
Canto inicial: “El viñador”
Acción de gracias por la semana transcurrida
Evangelio del domingo (Juan 15,1-8):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.
Comentario misionero:
- “Permanecer” es la palabra que más se repite. Nos suena a pasividad y sin embargo nos damos cuenta que la permanencia que nos pide el Evangelio es muy activa, porque es la permanencia en el permanente camino de Jesús. Además, tenemos la esperanza que Jesús permanece con nosotros.
- Quien no da fruto es arrancado, se seca y arde, y quien da fruto también es podado. En ambas posibilidades hay “pérdida”, pero en una sola esa pérdida se convierte en fruto. En otras palabras, el sufrimiento inútil no tiene valor redentor, mientras que sí lo tiene el sufrimiento “con causa” y desde la fe.
- Como misioneros, nos damos cuenta que si nuestra misión puede lograr algún fruto es porque nosotros permanecemos en Jesús y la palabra que anunciamos es la suya.
Silencio meditativo y oraciones compartidas
Oración final ( de San Guido Mª Conforti):
Señor de la bondad y del amor,
que quieres que todos los hombres se salven,
te pedimos con todas nuestras fuerzas el don de la perseverancia.
Haz que resistamos todos los ataques de nuestros enemigos espirituales
y sigamos siempre los suaves impulsos de tu gracia
para que alcancemos el grado de perfección que quieres de nosotros.
Te lo pedimos por la pasión y la cruz
y por todo el amor que en el sacramento eucarístico nos demuestras,
así como por los méritos de María, nuestra querida Madre
que es nuestra intercesora ante el trono de tu misericordia. Amen.
Acción de gracias por la semana transcurrida
Evangelio del domingo (Juan 15,1-8):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.
Comentario misionero:
- “Permanecer” es la palabra que más se repite. Nos suena a pasividad y sin embargo nos damos cuenta que la permanencia que nos pide el Evangelio es muy activa, porque es la permanencia en el permanente camino de Jesús. Además, tenemos la esperanza que Jesús permanece con nosotros.
- Quien no da fruto es arrancado, se seca y arde, y quien da fruto también es podado. En ambas posibilidades hay “pérdida”, pero en una sola esa pérdida se convierte en fruto. En otras palabras, el sufrimiento inútil no tiene valor redentor, mientras que sí lo tiene el sufrimiento “con causa” y desde la fe.
- Como misioneros, nos damos cuenta que si nuestra misión puede lograr algún fruto es porque nosotros permanecemos en Jesús y la palabra que anunciamos es la suya.
Silencio meditativo y oraciones compartidas
Oración final ( de San Guido Mª Conforti):
Señor de la bondad y del amor,
que quieres que todos los hombres se salven,
te pedimos con todas nuestras fuerzas el don de la perseverancia.
Haz que resistamos todos los ataques de nuestros enemigos espirituales
y sigamos siempre los suaves impulsos de tu gracia
para que alcancemos el grado de perfección que quieres de nosotros.
Te lo pedimos por la pasión y la cruz
y por todo el amor que en el sacramento eucarístico nos demuestras,
así como por los méritos de María, nuestra querida Madre
que es nuestra intercesora ante el trono de tu misericordia. Amen.
lunes, 23 de abril de 2012
Oración misionera, 29 de abril
JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
Y JORNADA DE LAS VOCACIONES NATIVAS
Oración inicial (sobre las vocaciones nativas)
Jesús, que quisiste que los pueblos de África conocieran tu nombre:
suscita vocaciones en medio de sus Iglesias
para que se robustezca la fe en medio del dolor de tantas personas.
Jesús, que quisiste que los pueblos de Asia conocieran tu nombre:
suscita vocaciones en medio de sus Iglesias
para que sean testimonio vivo de tu verdad en medio de la dificultad del anuncio.
Jesús, que quisiste que los pueblos de América conocieran tu nombre:
suscita vocaciones en medio de sus Iglesias,
para que se instaure tu Reino de paz, justicia y libertad en medio de la desesperanza.
Jesús, que quisiste que los pueblos de Oceanía conocieran tu nombre:
suscita vocaciones en medio de sus Iglesias
para que, siendo fieles a lo que han recibido, no caigan en los males que contagian el mundo.
Jesús, que quisiste que los pueblos de Europa conocieran tu nombre:
suscita vocaciones en medio de sus Iglesias
para que se reavive la pasión de la fe primera que de tus Apóstoles recibieron.
Acción de gracias por la semana transcurrida
Evangelio (Juan 10,11-18):
En aquel tiempo, dijo Jesús: "Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que al Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre."
Comentario misionero
Cuantas veces sucede que , en situciones de dificultad, quienes no se van o salen los últimos son los misioneros. No se trata de heroicidad, sino de sentir la responsabilidad por la población encomendada, y no solo desde el punto de vista religioso, sino también ante toda situación vital.
"Otras ovejas que no son de este redil" ¿De verdad nos importan o nos limitamos a contentar y a entretener a quienes ya están en el redil? Para nosotros, misioneros javerianos, son la máxima preocupación. Nuestra Iglesia necesita personas que le recuerden que no se puede acomodar, que queda aún mucha tarea por hacer. Rezad para que los javerianos tengamos vocaciones que la despierten en este sentido universal.
Silencio meditativo y oraciones compartidas
Oración final (de San Guido Mª Conforti)
Señor Jesús, tú derrochaste con nosotros
la inagotable generosidad del Padre cuando,
a pesar de tu condición divina,
tomaste nuestra condición de esclavos
y, haciéndote uno de tantos,
entregaste tu vida por el anuncio del Reino.
En ti hemos contemplado el amor y la fidelidad de Dios,
Padre tuyo y nuestro.
Tú mereces, Señor, recibir gloria y alabanza
porque nos has conseguido plenitud total de vida:
liberación y reconciliación.
¡No has podido ser más bueno con nosotros!
Por eso todo nuestro ser
celebra las maravillas que sigues realizando
en favor de todos los pueblos
a través del testimonio de tu Iglesia
consagrada por el Espíritu a la misión evangelizadora.
Envíanos, Señor, tu Espíritu de creatividad
para que desarrolle en plenitud
los talentos de los creyentes;
haz que los cristianos conozcan
y sientan dentro de su corazón tu llamada;
suscita, sobre todo entre los jóvenes,
nuevos apóstoles del Evangelio.
Y ya que nos has prometido
estar con nosotros hasta el fin del mundo,
fortalece la entrega de nuestros hermanos y hermanas
que están anunciando tu Buena Noticia
a los que no la conocen.
Haz que no se interrumpa nunca
el ritmo de su caminar hacia el Emaús de los pobres
para llenarles el corazón de esperanza
al compartir la mesa de la Palabra,
del Pan de Vida y del pan de cada día. Amén.
Y JORNADA DE LAS VOCACIONES NATIVAS
Oración inicial (sobre las vocaciones nativas)
Jesús, que quisiste que los pueblos de África conocieran tu nombre:
suscita vocaciones en medio de sus Iglesias
para que se robustezca la fe en medio del dolor de tantas personas.
Jesús, que quisiste que los pueblos de Asia conocieran tu nombre:
suscita vocaciones en medio de sus Iglesias
para que sean testimonio vivo de tu verdad en medio de la dificultad del anuncio.
Jesús, que quisiste que los pueblos de América conocieran tu nombre:
suscita vocaciones en medio de sus Iglesias,
para que se instaure tu Reino de paz, justicia y libertad en medio de la desesperanza.
Jesús, que quisiste que los pueblos de Oceanía conocieran tu nombre:
suscita vocaciones en medio de sus Iglesias
para que, siendo fieles a lo que han recibido, no caigan en los males que contagian el mundo.
Jesús, que quisiste que los pueblos de Europa conocieran tu nombre:
suscita vocaciones en medio de sus Iglesias
para que se reavive la pasión de la fe primera que de tus Apóstoles recibieron.
Acción de gracias por la semana transcurrida
Evangelio (Juan 10,11-18):
En aquel tiempo, dijo Jesús: "Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que al Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre."
Comentario misionero
Cuantas veces sucede que , en situciones de dificultad, quienes no se van o salen los últimos son los misioneros. No se trata de heroicidad, sino de sentir la responsabilidad por la población encomendada, y no solo desde el punto de vista religioso, sino también ante toda situación vital.
"Otras ovejas que no son de este redil" ¿De verdad nos importan o nos limitamos a contentar y a entretener a quienes ya están en el redil? Para nosotros, misioneros javerianos, son la máxima preocupación. Nuestra Iglesia necesita personas que le recuerden que no se puede acomodar, que queda aún mucha tarea por hacer. Rezad para que los javerianos tengamos vocaciones que la despierten en este sentido universal.
Silencio meditativo y oraciones compartidas
Oración final (de San Guido Mª Conforti)
Señor Jesús, tú derrochaste con nosotros
la inagotable generosidad del Padre cuando,
a pesar de tu condición divina,
tomaste nuestra condición de esclavos
y, haciéndote uno de tantos,
entregaste tu vida por el anuncio del Reino.
En ti hemos contemplado el amor y la fidelidad de Dios,
Padre tuyo y nuestro.
Tú mereces, Señor, recibir gloria y alabanza
porque nos has conseguido plenitud total de vida:
liberación y reconciliación.
¡No has podido ser más bueno con nosotros!
Por eso todo nuestro ser
celebra las maravillas que sigues realizando
en favor de todos los pueblos
a través del testimonio de tu Iglesia
consagrada por el Espíritu a la misión evangelizadora.
Envíanos, Señor, tu Espíritu de creatividad
para que desarrolle en plenitud
los talentos de los creyentes;
haz que los cristianos conozcan
y sientan dentro de su corazón tu llamada;
suscita, sobre todo entre los jóvenes,
nuevos apóstoles del Evangelio.
Y ya que nos has prometido
estar con nosotros hasta el fin del mundo,
fortalece la entrega de nuestros hermanos y hermanas
que están anunciando tu Buena Noticia
a los que no la conocen.
Haz que no se interrumpa nunca
el ritmo de su caminar hacia el Emaús de los pobres
para llenarles el corazón de esperanza
al compartir la mesa de la Palabra,
del Pan de Vida y del pan de cada día. Amén.
lunes, 16 de abril de 2012
Oración misionera, 22 de abril
- Oración inicial.
Padre, que tu Espíritu me dé la Paz que Tú me envías,
que tu Paz serene mi alma
y me haga instrumento tuyo donde haya división.
Espíritu Santo, Tú que haces Vida de la Palabra,
Tú que conviertes los signos en Sacramentos,
y los Sacramentos en Alimento,
ayúdame a entender y crecer en la Palabra,
impulsa mis pasos, guía mi camino,
alivia mis temores
y envíame para que sea testigo de tu Hijo resucitado.
Que viva en el Espíritu, para descansar en tu Paz que me serena, Señor.
- Acción de gracias por lo acontecido durante la semana.
- Evangelio del domingo (LUCAS 24, 35 48):
En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros». Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo». Dicho esto, les mostró las manos y pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo que comer?» Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse». Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto».
- Comentario misionero:
Las apariciones del Resucitado van acompañadas de paz (como saludo y regalo) y alegría, tanta alegría que les impide creer. Como cristianos, ¿regalamos paz? ¿nos distinguimos por nuestra alegría?
El Resucitado es el Crucificado. Es él mismo, pero no es el mismo (González Faus). Hay una continuidad y el Resucitado se identifica por los signos de la tortura. Gran preocupación de Jesús es no parecer un fantasma ¡Cuántas imágenes actuales de Jesús insisten en lo milagroso, en lo extraordinario, como si fuera un fantasma! Incluso resucitado Jesús tiene los pies sobre esta tierra.
Signo del Reinado de Dios y de la resurrección es la comida, y comida compartida. Muchas personas están compartiendo con Caritas y ese es un signo de resurrección. Al revés, los hambrientos en el mundo aumentan, signo claro de muerte.
“Vosotros sois testigos de esto.” La resurrección y el Espíritu recibido nos hacen misioneros. “Hoy en día se escucha más a los testigos que a los maestros, y si se escucha a los maestros es porque son testigos” (Pablo VI).
- Silencio meditativo y oraciones compartidas.
- Oración final.
Y en esto entró Jesús, se puso en medio,
"soy yo" dijo a los suyos,
"ved mis manos" serán siempre señal para creer
la verdad del Señor resucitado.
Esas manos pascuales lucharán
para dar libertad a los esclavos,
proteger a los débiles, caídos,
construir la ciudad de los hermanos.
Manos libres, humildes, serviciales,
gastadas en la lucha y el trabajo;
son las más disponibles, las primeras
en prestar el esfuerzo necesario.
Manos resucitadas han de ser
las manos de la gracia y del regalo;
no aprenderán jamás lo del cerrarse,
siempre abiertas al pobre, siempre dando.
Las manos amistosas, siempre unidas,
y que nunca serán puños armados;
no amenazan altivas y violentas,
amigas de la paz y del diálogo.
Manos agradecidas, suplicante,
que bendicen a todos como a hermanos,
que protegen a débiles, a niños,
que se alzan fervorosas suplicando.
¡Oh Señor, de las manos traspasadas!;
¡oh Señor del dolor resucitado!;
pon tus manos heridas en las mías,
que te cure el dolor en otras manos.
Padre, que tu Espíritu me dé la Paz que Tú me envías,
que tu Paz serene mi alma
y me haga instrumento tuyo donde haya división.
Espíritu Santo, Tú que haces Vida de la Palabra,
Tú que conviertes los signos en Sacramentos,
y los Sacramentos en Alimento,
ayúdame a entender y crecer en la Palabra,
impulsa mis pasos, guía mi camino,
alivia mis temores
y envíame para que sea testigo de tu Hijo resucitado.
Que viva en el Espíritu, para descansar en tu Paz que me serena, Señor.
- Acción de gracias por lo acontecido durante la semana.
- Evangelio del domingo (LUCAS 24, 35 48):
En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros». Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo». Dicho esto, les mostró las manos y pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo que comer?» Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse». Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto».
- Comentario misionero:
Las apariciones del Resucitado van acompañadas de paz (como saludo y regalo) y alegría, tanta alegría que les impide creer. Como cristianos, ¿regalamos paz? ¿nos distinguimos por nuestra alegría?
El Resucitado es el Crucificado. Es él mismo, pero no es el mismo (González Faus). Hay una continuidad y el Resucitado se identifica por los signos de la tortura. Gran preocupación de Jesús es no parecer un fantasma ¡Cuántas imágenes actuales de Jesús insisten en lo milagroso, en lo extraordinario, como si fuera un fantasma! Incluso resucitado Jesús tiene los pies sobre esta tierra.
Signo del Reinado de Dios y de la resurrección es la comida, y comida compartida. Muchas personas están compartiendo con Caritas y ese es un signo de resurrección. Al revés, los hambrientos en el mundo aumentan, signo claro de muerte.
“Vosotros sois testigos de esto.” La resurrección y el Espíritu recibido nos hacen misioneros. “Hoy en día se escucha más a los testigos que a los maestros, y si se escucha a los maestros es porque son testigos” (Pablo VI).
- Silencio meditativo y oraciones compartidas.
- Oración final.
Y en esto entró Jesús, se puso en medio,
"soy yo" dijo a los suyos,
"ved mis manos" serán siempre señal para creer
la verdad del Señor resucitado.
Esas manos pascuales lucharán
para dar libertad a los esclavos,
proteger a los débiles, caídos,
construir la ciudad de los hermanos.
Manos libres, humildes, serviciales,
gastadas en la lucha y el trabajo;
son las más disponibles, las primeras
en prestar el esfuerzo necesario.
Manos resucitadas han de ser
las manos de la gracia y del regalo;
no aprenderán jamás lo del cerrarse,
siempre abiertas al pobre, siempre dando.
Las manos amistosas, siempre unidas,
y que nunca serán puños armados;
no amenazan altivas y violentas,
amigas de la paz y del diálogo.
Manos agradecidas, suplicante,
que bendicen a todos como a hermanos,
que protegen a débiles, a niños,
que se alzan fervorosas suplicando.
¡Oh Señor, de las manos traspasadas!;
¡oh Señor del dolor resucitado!;
pon tus manos heridas en las mías,
que te cure el dolor en otras manos.
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