viernes, 17 de abril de 2009

Pascua de silencio (4)

Os propongo el texto de la intervención de la hermana Prima Bosco de las Misioneras de Cristo Jesús.
Originaria de la India, vive y trabaja actualmente en la comunidad de Javier. Su testimonio nos gustó muchísimo.


Lo primero quiero dar gracias a Dios por esta oportunidad de conocer y comunicar con vosotros mis experiencias como una religiosa de la India.
Me llamo Prima, soy del sur de la India. El sur de la India es totalmente diferente del oeste de la India. Desde pequeña, yo estaba buscando una congregación donde yo pudiera dar mi vida a la gente más sencilla y pobre y quiero dar gracias a Dios por mi vida. El me ha creado y me ha dado muchas cosas, todo lo que necesito por mi padre y mi madre, hermanas, hermanos, amigos y amigas, maestros y mis hermanas misioneras de Cristo Jesús. Y quiero compartir con todos los hermanos que lo necesitan. En el evangelio según Mateo 25,40, Jesús dice : “Os aseguro que lo que hayáis hecho a estos mis hermanos menores me lo hicisteis a mí.” He aprendido de mi padre y madre esta lección del evangelio y quiero practicarla y vivirla. También quiero dar gracias a Dios por tanto amor que he recibido en mi vida y quiero compartir este amor con alegría a todos especialmente a mis hermanos necesitados.
Un día encontré esta congregación de misioneras de Cristo Jesús y me uní a ellas en el año 1989. Y me impresionó su forma de vivir la misión en sencillez, siendo contemplativas en la acción. Nuestras comunidades están en zona rural y donde vive la gente más pobre. Nada nos impide estar cerca de la gente cuando nos necesitan.
Aunque soy consciente de mis limitaciones, no me impide estar cerca de los pobres. Desde que estoy en esta congregación trabajando por la gente pobre, mi vida se ha enriquecido y me siento muy feliz.
Estuve en Mumbay trabajando en una escuela donde dan educación informal. Eran niños con muchos problemas con sus familias. No querían ir a sus casas porque no tenían ni comida ni paz en su casa. No sabían que es amor en su vida. Sus padres alcohólicos y maltrataban a sus madres. También los políticos los usaban para atacar a musulmanes y cristianos por dinero. Desde pequeños los niños aprenden a ser crueles. Los niños se quedaban todo el día sin comer y algunos también van a trabajar después de la escuela si comer. Yo pude visitarles en sus casas, que son chabolas. En principio los niños no querían invitarme a su casa porque son casas de barro. Poco a poco pude ir teniendo experiencia de sus vidas. Ver cómo viven me ha ayudado a vivir una vida sencilla y ha crecido mi deseo de compartir y participar en sus dolores y sus vidas. Ellos necesitan que se les escuche y que estemos a su lado. Aparte de enseñarles a escribir y a leer, necesitan de nuestro apoyo y consejo.
El gobierno tiene proyectos para pobres pero les piden dinero y documentos, lo que no tienen. Por eso no trabajan con el gobierno. Los niños y sus padres y madres van a trabajar pero la gente les paga muy poco. Cuando piden más dinero, pierden sus trabajos. Por eso trabajan por poco dinero. Tratamos de ayudarles dándoles información y acompañándoles cuando nos necesitan. Los pobres han hecho mi vida más humana y más desprendida y pobre.
Cuando estuve en Gujarat con las tribus, su condición era diferente. No sabía ni leer y ni escribir. Eran muy ignorantes. Por eso la gente del gobierno y la gente rica que vive en su pueblo tratan de engañarlos y robarles sus tierras y sus propiedades y se benefician a costa de los pobres. No tienen que comer ni conocimientos de sus derechos. Mientras tanto me cambié mi profesión a enfermera. En Gujarat en el pueblo no tenemos medico. Por eso por la mañana yo quedo en el dispensario y después de la comida voy a los pueblos lejos. Y como la gente no sabe ni leer ni escribir, formamos escuelas debajo de los árboles y les enseñamos sus derechos y a leer y escribir y les acompañamos en sus necesidades. Los ricos del pueblo nos culpan a nosotras que estamos convirtiendo a la gente pobre del hinduismo al cristianismo. Muchas veces yo he tenido problemas en el pueblo. Los pobres tienen miedo de la gente del gobierno. Porque los policías vienen al pueblo y pegan y se llevan a esta pobre gente a la cárcel sin ninguna causa. Pero los políticos no tienen otra forma de atacarnos sino decir a la gente que las misioneras están convirtiendo a las tribus. Vosotros habéis oído o leído de que los misioneros en Mumbai, Orrisa, Andrapradesh, Bihar que ha sido asesinados por orden de los políticos porque ayudaban a las tribus a saber y practicar sus derechos. Por esta causa han quemado muchas iglesias cristianas y están continuamente amenazando a los cristianos. Aunque algunas veces yo siento miedo, yo recuerdo las palabras de Jesús. No temáis. Mataron a Jesús por estas causas y tenemos el ejemplo de Jesús delante de nosotros.
Hoy la situación de la India es un reto. No se puede ser una religiosa sin una fe grande, en la fuerza, gracia y bendición de Dios. Dios nos da mucho. Pero el demonio hoy pone muchas obstrucciones a vivir los ejemplos de Jesús. Podemos participar en la vida de los pobres con el amor de Dios aquí y ahora en todo.
Mahatma Gandhi dice :
“Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”.
“La voz interior me dice que siga compartiendo contra el mundo entero,
Aunque me encuentre sola.
Me dice que no tema a este mundo sino
Que avance llevando en mi nada más que el amor a Dios”.
Queridos hermanas y hermanos, he aprendido en mi vida que Dios está hablando entre nosotros constantemente. Pero yo puedo escuchar su voz solo cuando estoy en silencio y tengo un corazón abierto. Dios está llamando a cada uno a través de la gente que está sufriendo físicamente, psicológicamente y espiritualmente ; nos llama a tender nuestras manos para ayudarles a conseguir más justicia y más paz. Yo puedo escuchar su voz y sentir su presencia, en la gente que está sufriendo, solo cuando Dios es el centro de mi vida y vivo en su amor. La voz de Dios que estamos escuchando en cada momento, en cada minuto, nos ayuda a ser testigo de Dios y nos ayuda a vivir una vida sencilla sin buscar más cosas sino compartir con la gente que no tiene. Así podemos renovar nuestra vida cada día y crecemos en amor de Dios.
Dios nos ha dado esta vida libremente con todo lo que necesitamos. Pero depende de cada persona, como queremos vivir. En la vida tenemos que escoger las cosas buenas y aprender de nuestros padres, maestros, amigos, amigas y de toda la gente buena. Nos ayudará mucho si participamos con frecuencia en la Eucaristía, el sacramento del cuerpo y sangre de Cristo nuestro salvador.

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