martes, 22 de octubre de 2013

Mes misionero, 22 de octubre

ORACIÓN

Oh Padre!, Tú quieres que todos los pueblos alcancen la salvación; despierta, pues, en todo creyente un nuevo fervor misionero, para que Cristo sea testimoniado y anunciado a los que aún no le conocen.

Por intercesión de san Daniel Comboni sostén y alienta a los misioneros en su obra evangelizadora y sigue suscitando nuevas vocaciones para las misiones.

Virgen María, Reina de los Apóstoles, que has ofrecido el Verbo encarnado al mundo, dirige la humanidad del nuevo milenio hacia Aquel que es la luz verdadera que ilumina a todo viviente, y haz de nosotros unos fervientes colaboradores suyos.

Por Cristo nuestro Señor. Amen.  

EVANGELIO DEL DÍA (Lucas 12,35-38)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os seguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. "  

TESTIMONIO MISIONERO

“SALVAR ÁFRICA CON ÁFRICA”

Este fue el lema que marcó la vida de San Daniel Comboni, fundador de las misioneras y los misioneros combonianos.

África, no fue solo un continente, fue su Pasión, su Vida.

Quiso que todos reconociesen que allí, también había personas deseosas de conocer a Cristo, hermanas y hermanos nuestros.

Pero que, toda esta historia de Amor y Salvación sólo se podría hacer si se hacía con todos ellos, a su ritmo, compartiendo la vida.

Fue el primer obispo del África central y éstas son algunas de las palabras que pronunció dirigiéndose a su querida AFRICA:

“Quiero hacer causa común con cada uno de vosotros, y el día más feliz de mi existencia será aquel en que por vosotros pueda dar la vida.”

“Yo vuelvo entre vosotros para ya nunca dejar de ser vuestro, y totalmente consagrado para siempre a vuestro mayor bien. El día y la noche, el sol y la lluvia me encontrarán igualmente y siempre dispuesto a atender vuestras necesidades espirituales; el rico y el pobre, el sano y el enfermo, el joven y el viejo, el amo y el siervo tendrán siempre igual acceso a mi corazón. Vuestro bien será el mío, y vuestras penas serán también las mías.”

“Cualquiera que sea el atolladero en el que nos encontremos, pongamos toda la confianza en Dios y en la Reina de Africa. Paciencia, confianza, ánimo y constancia –pero en los Corazones de Jesús y de María– nos harán implantar la obra y salvar gran número de hermanos y hermanas para Dios.”

“Yo dirijo en el espíritu a mis queridos compañeros misioneros y sirvo de guía a su corazón; pero ellos son también objeto de toda mi estima y de todo mi afecto. A todos nosotros nos anima un común ideal, un único y ardiente deseo: sacrificar la vida, en nuestro amor a Dios y a su Santa Iglesia, por África.”

domingo, 20 de octubre de 2013

Mes misionero, 21 de octubre

ORACIÓN

Espíritu Santo, fuerza de la misión,
enviado para enseñarnos el camino del Evangelio:
revélanos cómo es la felicidad del Reino. 

Muéstranos el futuro que les aguarda
a los que lloran, a los que lo han perdido todo,
a los que tienen hambre, a los desesperados,
a la población empobrecida de nuestro mundo. 

Mi mente no alcanza a comprender el sentido
de una existencia sumida en el sufrimiento,
la pobreza o la injusticia. 

A menudo pienso, Señor, que sólo disfruta de la vida
quien no ha visto la desgracia,
quien no carece de nada
y quien puede "realizarse" con todos los medios.
Esos me parecen plenamente felices. 

Espíritu Santo, ayúdame a entender
de qué modo los pobres pueden ser dichosos,
ayúdame a confiar en las bienaventuranzas:
¡Felices los últimos: los pobres, los que lloran!
Infelices los que ponen su confianza en cosas
fuera de Ti.! 

EVANGELIO DEL DÍA (Lucas 12,13-21)

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: "Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia." Él le contestó: "Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?" Y dijo a la gente: "Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes."

Y les propuso una parábola: "Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: "¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha." Y se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida." Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?" Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios."

TESTIMONIO MISIONERO

ECUADOR: “Padrecito, ¿usted es rico?” 

Hay recuerdos que a uno le acompañan, por ejemplo en el aprendizaje de las cosas de Dios. Sin duda alguna, el paso por las Misiones Diocesanas en Ecuador, que es la experiencia de la que puedo hablar, ofrece oportunidades a montones. Y si algún matiz especial pueden tener las experiencias vividas en ese entrañable pueblo es, sin duda alguna, la del Dios de los pobres, que irrumpe en las vidas de todos los que allá quieren compartir su fe con tantas personas sencillas con las que te encuentras. Alguien dijo que son los pobres los que nos evangelizan. En mi opinión, acertó. Y alguien quiso poner límite a esa evangelización, exigiéndoles pasar por la comunidad. Y en mi opinión, se equivocó.

La catequesis en mi parroquia se iniciaba a las tres de la tarde. Desde media hora antes iban llegando los niños y niñas que llenarían los grupos. Era media hora de algarabía y de auténtica invasión, donde la hamaca, las sillas, las mesas, eran acaparados por los primeros en llegar. La única norma que hacía respetar era evitar las peleas, y no siempre lo conseguía… Cuando no alcanzaban a ocupar la hamaca, porque otros habían llegado antes, o las sillas estaban ya con un 200% de ocupación, a veces eran mis brazos, mis manos, el objeto de su acaparamiento. Mis esfuerzos por soltarme solían ser infructuosos a no ser que el intento fuera acompañado de una “supuesta necesidad”: que tengo que coger ese libro…, que voy a poner esto en el cajón…, etc. Uno de esos días, uno de mis brazos fue acaparado por una chiquita de 8 ó 9 años. Lo había conseguido para ella sola, y apretaba para no perderlo… Y en esto me dice:

-          Padrecito, ¿usted es rico?

No supe acertar si era pregunta o afirmación. Opté por entenderlo como pregunta, aunque aquello sonaba a pregunta de examen…

-          Nooo… Cómo va a pensar… Qué voy a ser rico…

Y empezaron mis argumentos

-    Vea. Esta casa no es mía. Es para que vivan los padrecitos, sea el que sea, y cuando yo me vaya, aquí se quedará. Lo mismo pasa con el carro. Ese carrito que está a la puerta tampoco es mío. Es para que el padrecito que esté aquí pueda ir hasta todos los lugares donde hay otros niños. Cuando yo me vaya, también se quedará aquí. Y no digamos nada, la iglesia no es mía. Es de todas las personas del pueblo para poder rezarle a Dios. Yo estoy encargado de cuidarla, pero no es mía… Tampoco tengo plata. Las limosnas de la gente no son para mí. Son para comprar las cosas que hacen falta en la iglesia… Ya ve, no tengo tantas cosas…

Me entendió o no, quien sabe, porque ella insistió:

-    Pero usted es rico…

Ya no sonaba tanto a pregunta. Ya era decisión tomada. Yo era rico, sin derecho de apelación. Pero bueno era yo para resignarme en aquella pelea, sin saber que la tenía desde el comienzo perdida.

-          Que no… que yo no soy rico… que todas estas cosas no son mías… que aunque parezca lo contrario, todo esto no es mío…

-          Sí, pero usted es rico… porque tiene dos camisas. Ayer cargaba una verdecita y hoy tiene una cremita…

Y apretando un poco más mi brazo, añadió:

-    Y es mi amigo, ¿verdad? 

                        (Tomado de José Luis Casla en la revista Los Ríos, nº 224, pp. 29-30)

Mes misionero, 20 de octubre

XXIX domingo del tiempo ordinario

Día del DOMUND

Aniversario de la beatificación de María de la Pasión, fundadora de las Franciscanas Misioneras de María

 ORACIÓN

Señor Jesús, Tú que guías a la Iglesia
por medio de tu Espíritu
para conducirnos al Padre:

haz que, continuando fielmente tu misión,
abramos tus puertas a nuestros hermanos
y seamos la presencia de tu amor;

que anunciemos de manera convincente,
con las palabras y con la vida,
que Tú eres el único Salvador del mundo;

que demos testimonio de la fe
con caridad, bondad y ternura,
para que todos puedan encontrarte.

Te lo pedimos por intercesión de María,
Madre tuya y nuestra
y Reina de las Misiones. Amén.

 EVANGELIO DEL DÍA (Lucas 18, 1-8)

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: "Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.

En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: "Hazme justicia frente a mi adversario."

Por algún tiempo se llegó, pero después se dijo: "Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara.""

Y el Señor añadió: "Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?"  

MENSAJE DEL PAPA PARA EL DOMUND, 3

3. En nuestra época, la movilidad general y la facilidad de comunicación a través de los nuevos medios de comunicación han mezclado entre sí los pueblos, el conocimiento, las experiencias. Por motivos de trabajo familias enteras se trasladan de un continente a otro; los intercambios profesionales y culturales, así como el turismo y otros fenómenos análogos empujan a un gran movimiento de personas. A veces es difícil, incluso para las comunidades parroquiales, conocer de forma segura y profunda a quienes están de paso o a quienes viven de forma permanente en el territorio. Además, en áreas cada vez más grandes de las regiones  tradicionalmente cristianas crece el número de los que son ajenos a la fe, indiferentes a la dimensión religiosa o animados por otras creencias. Por tanto, no es raro que algunos bautizados escojan estilos de vida que les alejan de la fe, convirtiéndolos en necesitados de  una “nueva evangelización”. A esto se suma el hecho de que a una gran parte de la humanidad todavía no le ha llegado la buena noticia de Jesucristo. Y que vivimos en una época de crisis que afecta a muchas áreas de la vida, no sólo la economía, las finanzas, la seguridad alimentaria, el medio ambiente, sino también la del sentido profundo de la vida y los valores fundamentales que la animan. La convivencia humana está marcada por tensiones y conflictos que causan inseguridad y fatiga para encontrar el camino hacia una paz estable. En esta situación tan compleja, donde el horizonte del presente y del futuro parece estar cubierto por nubes amenazantes, se hace aún más urgente el llevar con valentía a todas las realidades, el Evangelio de Cristo, que es  anuncio de esperanza, reconciliación, comunión, anuncio de la cercanía de Dios, de su misericordia, de su salvación, anuncio de que el poder del amor de Dios es capaz de vencer las tinieblas del mal y conducir hacia el camino del bien. 

El hombre de nuestro tiempo necesita una luz fuerte que ilumine su camino y que sólo el encuentro con Cristo puede darle. ¡Traigamos a este mundo, a través de nuestro testimonio, con amor, la esperanza donada por la fe! La naturaleza misionera de la Iglesia no es proselitista, sino testimonio de vida que ilumina el camino, que trae esperanza y amor.
 
La Iglesia - lo repito una vez más - no es una organización asistencial, una empresa, una ONG, sino que es una comunidad de personas, animadas por la acción del Espíritu Santo, que han vivido y viven la maravilla del encuentro con  Jesucristo y desean compartir esta experiencia de profunda alegría, compartir el mensaje de salvación que el Señor nos ha dado. Es el Espíritu Santo quién guía a la Iglesia en este camino.

sábado, 19 de octubre de 2013

Mes misionero, 19 de octubre

San Juan de Brébeuf, San Isaac Jogues y compañeros, misioneros mártires en Canadá

Clausura del Año Jubilar de San Juan de Ávila

 ORACIÓN

Señor y Dios nuestro,
que en el Corazón traspasado de Tu Hijo,
herido por nuestros pecados,
nos has mostrado las riquezas de tu Amor,
y en san Juan de Ávila nos has dado un pregonero
de ese Amor divino para todos los hombres.

Concédenos por su intercesión que todo tu pueblo santo,
sacerdotes, consagrados y fieles laicos
crezcamos en la santidad a la que Tú nos llamas,
descubriendo y cogiendo la Hermosura
de quien es todo hermoso, Jesucristo.

Que, como él, seamos asociados a la pasión redentora de Cristo
para salvar por las lágrimas a muchos hermanos.
Danos espíritu de oración abundante,
adoración continua a la Eucaristía
y devoción a la Virgen Santísima.

Que por su intercesión crezcan las vocaciones
al sacerdocio ministerial
y la renovación de la Iglesia en nuestro tiempo
venga precedida y alentada por la reforma del clero
y el fervor en los Seminarios.

Que el Espíritu Santo, fuego de amor, en el que ardió
y se consumió el Maestro Ávila, doctor de la Iglesia universal,
arda en nuestras vidas para que emprendamos
con nuevo ardor y nuevo entusiasmo
los caminos de la nueva evangelización para nuestra generación.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén 

EVANGELIO DEL DÍA (Lucas 12,8-12)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios. Al que hable contra el Hijo del hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir."

TESTIMONIO MISIONERO

GABY GOOBAY 

La misión entre los museys (suroeste del Chad) comenzó en el año 1953, Los hombres más osados se acercaron a aquellos misioneros blancos para conocer mejor lo que decían. Las mujeres, con un rol secundario en esta sociedad, no podían acercarse hasta que sus maridos pudieran determinar si los nuevos llegados eran de fiar.

Así, la misión comenzó con algunos hombres y muchachos. Entre esos muchachos estaba Gaby Goobay, que cuando recibió el bautismo era aún un adolescente

Años más tarde murió su hermano casado. Según la tradición de los museys, las mujeres no son libres ni cuando quedan viudas porque el clan ha pagado una dote por ellas, así que en la reunión familiar celebrada para repartirse la herencia del difunto acordaron que la viuda, Elisabeth,  pasase a ser mujer de Gaby. Él la aceptó con alegría y como su mujer. “Dios me ha regalado esta mujer”, solía decir. Aún así, en la tradición musey un hombre se muestra como tal cuando paga la dote por su propia mujer, ya que las mujeres “de herencia” son vistas como segundonas y no son reconocidas como esposas “auténticas” del hombre con el que están. Pero Gaby quiso recibir la bendición de la Iglesia en su unión con Elisabeth, lo que hizo reír a más de uno por lo insólito del caso y por la oportunidad que Gaby perdía de casar realmente a una mujer reconocida a todos los efectos como suya.

Pasaron los años y de esa unión no nació ningún niño, lo que es visto como una verdadera maldición en la cultura musey. Como en Chad el Código de Familia permite la poligamia (por influencia de los musulmanes, mayoritarios, y de las religiones tradicionales), muchas personas insistieron ante Gaby para que casase a otra u otras mujeres y tener así descendencia (entre ellos se considera que la causa de la esterilidad es la mujer). Gaby se negó siempre diciendo que a él le habían enseñado en la Iglesia que la familia querida por Dios está compuesta de un hombre y una sola mujer, y que si de esa unión no nace nueva descendencia… paciencia y a aceptar la voluntad de Dios.

Gaby murió el año pasado ya anciano y respetado por todos. En los últimos años han sido muchos quienes en esa zona han pedido incorporarse a la comunidad de los cristianos motivados por el testimonio de Gaby y su fidelidad a la Palabra. De hecho, en la comunidad se conoce a Gaby como “el padre de la parroquia”. Precisamente él sin descendencia biológica, cuenta con cientos de hijos en la fe. Durante todos estos años Gaby ha sido catequista, consejero parroquial, anciano encargado del grupo de inculturación de la liturgia… encargos en los que ha sido reconocida su autoridad. También en asuntos sociales que incumbían no solamente a cristianos la intervención de Gaby era apreciada por su sabiduría y porque en momentos de tensión su sola presencia y algunas pocas palabras bastaban para calmar las cosas.

viernes, 18 de octubre de 2013

Mes misionero, 18 de octubre

San Lucas 

ORACIÓN

Quiero seguirte, Señor.
 
A pesar de las incomprensiones de los demás.
A pesar de mis momentos débiles.
A pesar de mis horas de cansancio.
 
Quiero ser dichoso con los que te siguen con corazón sencillo:
            con los pobres que tienen necesidad de ti,
            con los que sufren en su caminar por la vida,
            con los que trabajan por implantar la justicia,
            con los de corazón puro,
            con los que llevan consigo la paz y la transmiten.
 
Señor, hago opción por la alternativa cristiana.
Opto por desterrar de mí la hipocresía, la ostentación, el lujo...
Opto por tener un corazón abierto para dar y recibir perdón.
Opto por atesorar en el Cielo, gastando mi vida por los demás en la tierra.
 
Haz de mí una persona valiente.
Haz de mí una persona decidida a no dejar rincones oscuros de mi vida ajenos a tu Palabra.
 
He decidido no volver la mirada atrás.
Porque es la tentación de quien cree que ya hizo bastante.
Porque es el pecado del que pudo hacer y no hizo.
Ayúdame, Señor, a ser fiel a mi opción por ti.
 

EVANGELIO DE LA FIESTA (Lucas 10,1-9)

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz en esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el Reino de Dios.""
 

TESTIMONIO MISIONERO 

OTRA NAVIDAD EN EL AÑO DE LA GRAN SEQUÍA
 

En el año 1973 hubo una gran sequía en el Sahel. Una tarde, estaba yo solo en la misión de Tugán (Malí), limpiaba mi bici para ir a visitar a unos enfermos, cuando veo que se acerca a mí tímidamente un pastor fulani. Tiraba de la cuerda de un borriquillo, sobre cuyos magros lomos iba montada una mujer joven en avanzado estado de gestación. Como casi todos los fulani, ellos eran musulmanes.

Tras los saludos, medio en francés, medio em bámbara (la lengua oficial del Malí), pues él ignoraba el samo de Tugán y yo ignoraba el fufuldé (lengua de los fulani o peul), me explicó que había perdido todo su ganado y que iba con su mujer buscando trabajo.

Me dio pena aquella joven pareja y les mostré un cuarto para alojarse. Le dije al pastor que podía quedarse allí algún tiempo y que le daríamos trabajo. Como estaba cerca la fiesta de Navidad, lo integramos en el equipo que hacía la limpieza general de la iglesia y sus alrededores. De esta forma le íbamos pagando al final de cada jornada, para que pudiera comprar en el mercado lo necesario.

Así llegó el 24 de diciembre. Tras la misa del Gallo, el pastor fulani vino a nuestro encuentro, su mujer empezaba a dar a luz. La hermana enfermera y una catequista ayudaron en el parto. Nació un niño y nosotros, sin ponernos de acuerdo, exclamamos un sonoro: “El handul-lilah! A barka Allah! (¡Alabado sea Dios! ¡Gracias a Dios!). La alegría fue general. Su padre emocionado nos dijo que se llamaría “Isa” . Daba la coincidencia que el pastor fulani se llamaba Yusuf y su esposa Mariamma . ¡Menuda Nochebuena! ¡Qué regalo de Dios!

Los que estaban con nosotros corrieron la voz al regresar a sus barrios…

El 25, después de la Misa del Alba, la llamada misa de los Pastores, al salir de la iglesia, muchos se dirigieron a felicitar a los padres del niño Isa, le llevaban algunos pobres presentes: pañales y alimentos. La alegría era general. Dios había visitado a su pueblo. Estábamos viviendo una auténtica Navidad.

Allí teníamos a Yusuf, a su esposa, Mariamma y al niño Isa…Dos mil años han pasado desde la primera navidad, pero Dios es el Enmanuel y por eso ha visitado a su pueblo.

Aquí termina mi relato. Los magos no vinieron con sus camellos, tampoco hubo Herodes en nuestra historia, pero TODOS vimos brillar la ESTRELLA. 

(Antonio Molina, misionero de África)

jueves, 17 de octubre de 2013

Mes misionero, 17 de octubre

Día internacional para la Erradicación de la Pobreza

ORACIÓN
Misión es partir, caminar, dejar todo, salir de sí,
quebrar la corteza del egoísmo que nos encierra en nuestro yo.
Es parar de dar vueltas alrededor de nosotros mismos
como si fuésemos el centro del mundo y de la vida.
Es no dejar bloquearse en los problemas
del mundo pequeño al que pertenecemos:
La humanidad es más grande.

Misión es siempre partir, pero no devorar kilómetros.
Es sobre todo abrirse a los otros como hermanos, descubrirlos y encontrarlos.
Y, si para descubrirlos y amarlos
es preciso atravesar los mares y volar por los cielos,
entonces misión es partir hasta los confines del mundo.
(Herder Cámara )

 

EVANGELIO DEL DÍA (Lucas 11,47-54)

En aquel tiempo, dijo el Señor: "¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron, y vosotros les edificáis sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de Dios: "Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos los perseguirán y matarán"; y así, a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario.

Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis quedado con la llave del saber; vosotros, que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar!" Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras.

 

TESTIMONIO MISIONERO

Malawi: nueva misión 

Quien me iba a decir que a mis casi 72 años aun me vería en estos berenjenales. Pues sí, estoy en un barrio en la periferia de la Capital del país: Lilongwe. Se llama CHINSAPO. Los cristianos se compraron su solar y construyeron una gran iglesia y pidieron un cura al Obispo. Mira por donde el Obispo me ve más o menos disponible y me invita a una nueva aventura: poner en pie como parroquia un barrio donde había una sucursal de la parroquia nodriza Likuni. 

Cuando llegué no me hice ilusiones pero me lancé de nuevo con toda la ilusión…y aquí estamos. Lo primero que hice es poner las cuentas en orden. La parroquia contaba con USA$ 120. Pero había montones de ilusiones y como ya estaban acostumbrados a la autogestión, fue entrar en el juego ya empezado. Las comunidades de base estaban ya lanzadas lo mismo que el consejo parroquial. 

Los jóvenes no me decepcionaron ¡¡¡Empezamos con el campo de fútbol con camisetas del Zaragoza!!! Había que recoger fondos. Pero no les engañé: primero había que formarse en la fe. Como en el barrio de 90.000 habitantes hay montones de Iglesias, las disputas son frecuentes y parece como si todos se tuviesen que meter con los católicos. Así que había que equiparles en la fe y en dar patadas al balón. 

Existía un centro para los afectados e infectados por el SIDA. Gracias a Manos Unidas hemos podido construir un centro de acogida donde todo el mundo es bienvenido. El despacho para La Justicia y Paz está abierto a todo el mundo. 

En resumen, se intenta que la Iglesia Católica sea el instrumento del Reino de Dios. 

En vez de disputas nos dedicamos también a organizar partidos de fútbol con los musulmanes e Iglesias presbiterianas. 

Como el barrio es una fusión de vida rural y urbana, el contacto con los jefes de poblado ha sido muy fructífero sobre todo en lo que concierne al proyecto del centro de acogida bien llamado Centro de acogida y cuidados a domicilio (Home Based Care Centre) 

Lo malo es que no hay compañeros misioneros de África para seguir el proyecto. No damos abasto con lo que tenemos y no podemos comprometernos con más actividades.  

Que Dios nos guíe pues es Él el que me ha metido en este berenjenal. 

(Julio Feliu, misionero de África)

miércoles, 16 de octubre de 2013

Mes misionero, 16 de octubre

Día Mundial de la Alimentación (FAO) 

ORACIÓN

Señor Jesús, que quieres que todos los hombres se salven y has derramado tu sangre por todos sobre la cruz, concédenos el celo del que estuvo inflamado el Beato José Allamano, fundando y dirigiendo dos institutos misioneros. Muéstranos Jesús, cuánto desea tu corazón nuestra cooperación en la evangelización de los pueblos, y concédenos lo que te pedimos por su intercesión. Amén. 

EVANGELIO DEL DÍA (Lucas 11,42-46)

En aquel tiempo, dijo el Señor: "¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de legumbres, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios! Esto habría que practicar, sin descuidar aquello. ¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y las reverencias por la calle! ¡Ay de vosotros, que sois como tumbas sin señal, que la gente pisa sin saberlo!" Un maestro de la Ley intervino y le dijo: "Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros." Jesús replicó: "¡Ay de vosotros también, maestros de la Ley que abrumáis a la gente con cargas insoportables, mientras vosotros no las tocáis ni con un dedo!"

TESTIMONIO MISIONERO

Todos los 16 de cada mes, los misioneros y las misioneras de la Consolata, nos sentimos unidos en comunión espiritual, en torno a nuestro padre Fundador el Bto José Allamano, recordando aquel 16 de Febrero de 1926 en que pasó a la Casa del Padre. Esta fecha es, para nosotros misioneros y misioneras, sacramento de familia, en el que nos sentimos un solo cuerpo misionero, alrededor del Padre. 

            En este día, recordamos de manera especial sus consejos y deseos de que seamos buenos y santos misioneros: 

            “La vocación del misionero es sublime, porque es la continuación de la misma misión del Señor….¿Como responder a tan sublime vocación? Primeramente tened la mirada puesta en la propia santificación y luego en la evangelización de los no cristianos. 

            Se equivocaría aquel que se entregase totalmente a la actividad misionera descuidando la oración, la práctica de las virtudes y la observancia de los votos…Esta unión con Dios, nos hará ver y reconocer que es Él quien realiza todo bien por medio de nosotros; entonces el Señor no limitará sus favores para nuestra santificación y la conversión de los no cristianos. Con estas disposiciones, entregaos “con todo el corazón y con todas las fuerzas” a la obra de la evangelización… 

            El decreto de la Santa Sede y las indicaciones de Propaganda Fidei, y las mismas palabras del papa, definen el método de nuestro apostolado: hay que llevar a los no cristianos a que sean hombres laboriosos para que lleguen luego a ser cristianos: amarán mas la religión que, más allá de las promesas de la vida eterna, los hace mas felices sobre la tierra”.