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miércoles, 16 de abril de 2014

16 de abril de 2014, miércoles santo


miércoles santo

Is 50,4-9a  ●  Sal 68,8-10.21-22.31-34  ●  Mt 26,14-25

 

Judas

 

Palabra de Dios

 

U

no de los doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?». Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.    (Mt 26,14-15)

 

Reflexión

     Judas vende a Jesús por treinta monedas de plata. Por el más bajo móvil que nos podamos imaginar y al valor de un siervo (Ex 21,32). Nada hubiese podido ser más vulgar e ignominioso. Lo que las profecías anunciaron, se cumple. La acción de Judas, presente desde siempre a los ojos de Dios, fue realizada por Judas con total y plena libertad. La libertad humana (en este caso mal utilizada) es un don, pero utilizarla rectamente es una conquista y es fruto de la correspondencia a la gracia divina..

 

Oración

“Éste es el cáliz de la salvación”, y lo he rechazado.

R.: Sálvanos por tu amor, ¡oh Padre!

 “Éste es el cáliz de la salvación”, y no lo he bebido hasta el fondo.

R.: Sálvanos por tu amor, ¡oh Padre!

 “Éste es el cáliz de la salvación”, y he dejado solo a Jesús que lo beba.

R.: Sálvanos por tu amor, ¡oh Padre!

 

Liberación de nuestras seguridades

     “Líbranos del mal”: nuestra oración termina apelando al amor de Dios en la seguridad de que dará a todos la ayuda necesaria para superar la prueba, para seguir la peregrinación.

     Líbranos, Señor, porque en nosotros hay siempre la tentación de buscar seguridades, a pesar de que en nuestro futuro no habrá problemas. Dios nos promete su fidelidad, estar siempre presente en el momento de la prueba y sobre todo cuando más dispuestos estaríamos a rendirnos.

     Nos indicará el camino para salir; Él mismo será la salida.