Silencio con fondo musical
Acción de gracias por la semana transcurrida
Oración inicial
El Señor es mi Dios y Salvador,
Cristo es mi Dios y mi Señor,
no tengo otros dioses que me salven:
¡Señor mío y Dios mío, sálvame!
Cuando la noche se cierre temerosa
y me azoten los vientos implacables,
cuando me hunda en el lago sin remedio,
¡Señor mío y Dios mío, sálvame!
Cuando todo resulte favorable
y me eleven al monte de la gloria,
cuando todos me aplaudan y sonrían,
¡Señor mío y Dios mío, sálvame!
Cuando yo mismo me vea suficiente
desprecie los miedos y las súplicas
y no sienta ya necesidad de ser salvado,
¡Señor mío y Dios mío, sálvame!
Cuando sienta mi corazón endurecido
y mire con desprecio a los más pobres,
me ría del fracaso de los otros,
¡Señor mío y Dios mío, sálvame!
Sálvame mi Señor, de tal manera,
que pueda yo salvar a mis hermanos;
cantaré jubiloso tus proezas,
¡qué gran de mi Señor y Salvador!
Evangelio del domingo (Lucas 3, 10-18)
En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «¿Entonces, qué hacemos?» El contestó: «El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: «Maestro, ¿qué hacemos nosotros?» El les contestó: «No exijáis más de lo establecido».
Unos militares le preguntaron: «¿Qué hacemos nosotros?» El les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga».
El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga». Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.
Comentario misionero:
- La preparación de la llegada del Señor no se reduce a algo puramente espiritual. La encarnación supone que los caminos de Dios y de la humanidad confluyen ¡Cuidado con las espiritualidades desencarnadas!
- Juan Bautista se muestra exigente y osado, incluso con quienes tienen más poder que él. Pero a la vez sabe cuál es su lugar y que no le corresponde el puesto central. Huye del protagonismo y de la autosuficiencia. Cuando nos rodea el éxito y muchas personas nos escuchan, ¡qué difícil resulta esto!
- Las personas llegan ante Juan con buena disposición, dispuestos a escuchar y obedecer. Tienen una real voluntad de actuar conforme a lo que Dios quiere.
Escucha de la canción "Llega el día" de Ixcís
Canción nº 8 de "En espíritu y en verdad"
http://www.ixcis.org/audio_04.htm#
Silencio meditativo
Peticiones y oraciones espontáneas
Oración final (de Henri Nouwen)
Querido Dios:
Estoy lleno de anhelos, lleno de deseos, lleno de expectativas.
Algunos se realizarán; muchos no,
pero en medio de todas mis satisfaciones y decepciones,
confío en ti.
Sé que nunca me dejarás solo
y que cumplirás tus promesas divinas.
Aún cuando parezca que las cosas no siguen mi camino,
sé que siguen el tuyo y que, finalmente,
tu camino es el mejor para mí.
¡Oh, Señor! Refuerza mi esperanza,
en particular cuando mis numerosos deseos
no se cumplen.
Nunca dejes que olvide que tu nombre es Amor.
Amén.
Blog abierto a quien quiera compartir, buscar noticias, aportaciones, hablar, ... del mundo de las misiones, particularmente en relación a los Javerianos.
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lunes, 10 de diciembre de 2012
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Oración misionera, 9 de diciembre
Oración inicial
Santa María, pobre y humilde,
enséñanos a vaciarnos de nosotros mismos,
a estar cerca de los pobres,
ellos tus hijos más queridos.
Santa María, fiel y obediente,
escuchaste la Palabra y la guardaste,
dijiste sí a Dios incondicionalmente;
ayúdanos a crecer y confiar.
Santa María, ejemplo de caridad,
te pusiste al servicio de todos,
viviste para los demás,
enséñanos a servir, enséñanos a amar.
Santa María, Madre de misericordia,
cambia nuestro corazón duro,
que nuestro corazón se parezca al tuyo.
María, mujer de silencio y escucha,
modelo de contemplación,
enséñanos a orar, a meditar,
a guardar la Palabra hasta que dé fruto.
María, mujer de esperanza, Virgen de Adviento,
que adelantaste, con tu respuesta,
la llegada del Mesías,
que sepamos tener nuestras lámparas encendidas.
Acción de gracias por la semana transcurrida
Evangelio del domingo
LUCAS 3, 1 6
En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios».
Comentario misionero
- Muchos nombres de poderosos (7, de los cuales 4 participarán directamente en la muerte de Jesús), pero la Palabra de Dios esquiva su poder: se les cuela una voz, Juan Bautista, y una palabra, Jesús.
- El desierto, lugar del camino recorrido durante el Éxodo, lugar de purificación y de mayor conocimiento de Dios.
- El pueblo, empobrecido por tener que pagar impuestos para mantener a tantos poderosos (¡qué actual resulta esto!) esperaba una palabra de vida y esperanza. Los caminos a preparar no son los de los poderosos (quienes generan y alimentan desigualdades) sino los del Señor.
Silencio meditativo
Oraciones compartidas
Oración final (en memoria de San Francisco Javier)
Señor Dios nuestro:
tú has querido que numerosas naciones
llegaran al conocimiento de tu nombre
por la predicación de San Francisco Javier;
infúndenos su celo generoso por la propagación de la fe
y haz que tu Iglesia encuentre su gozo
en evangelizar a todos los pueblos.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Santa María, pobre y humilde,
enséñanos a vaciarnos de nosotros mismos,
a estar cerca de los pobres,
ellos tus hijos más queridos.
Santa María, fiel y obediente,
escuchaste la Palabra y la guardaste,
dijiste sí a Dios incondicionalmente;
ayúdanos a crecer y confiar.
Santa María, ejemplo de caridad,
te pusiste al servicio de todos,
viviste para los demás,
enséñanos a servir, enséñanos a amar.
Santa María, Madre de misericordia,
cambia nuestro corazón duro,
que nuestro corazón se parezca al tuyo.
María, mujer de silencio y escucha,
modelo de contemplación,
enséñanos a orar, a meditar,
a guardar la Palabra hasta que dé fruto.
María, mujer de esperanza, Virgen de Adviento,
que adelantaste, con tu respuesta,
la llegada del Mesías,
que sepamos tener nuestras lámparas encendidas.
Acción de gracias por la semana transcurrida
Evangelio del domingo
LUCAS 3, 1 6
En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios».
Comentario misionero
- Muchos nombres de poderosos (7, de los cuales 4 participarán directamente en la muerte de Jesús), pero la Palabra de Dios esquiva su poder: se les cuela una voz, Juan Bautista, y una palabra, Jesús.
- El desierto, lugar del camino recorrido durante el Éxodo, lugar de purificación y de mayor conocimiento de Dios.
- El pueblo, empobrecido por tener que pagar impuestos para mantener a tantos poderosos (¡qué actual resulta esto!) esperaba una palabra de vida y esperanza. Los caminos a preparar no son los de los poderosos (quienes generan y alimentan desigualdades) sino los del Señor.
Silencio meditativo
Oraciones compartidas
Oración final (en memoria de San Francisco Javier)
Señor Dios nuestro:
tú has querido que numerosas naciones
llegaran al conocimiento de tu nombre
por la predicación de San Francisco Javier;
infúndenos su celo generoso por la propagación de la fe
y haz que tu Iglesia encuentre su gozo
en evangelizar a todos los pueblos.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
martes, 27 de noviembre de 2012
Oración misionera, 2 de diciembre
El mapa "al revés" no es un error. Ojalá el adviento nos ayude a ver el mundo con ojos nuevos por la presencia del que de verdad sí importa.
- Oración inicial
“Señor Jesús, abre mis ojos
y mis oídos a tu palabra.
Que lea y escuche yo tu voz
y medite tus enseñanzas,
despierta mi alma y mi inteligencia
para que tu palabra penetre en mi corazón
y pueda yo saborearla y comprenderla.
Dame una gran fe en ti
para que tus palabras sean para mí
otras tantas luces que me guíen hacia ti
por el camino de la justicia y de la verdad.
Habla, Señor, que yo te escucho
y deseo poner en práctica tu doctrina,
porque tus palabras son para mí
vida, gozo, paz y felicidad.
Háblame, Señor, tú eres mi Señor y mi maestro
y no escucharé a nadie sino a ti.
Amén.”
- Acción de gracias personal
- Proclamación – Escucha del Evangelio: Lucas 21, 25–28. 34–36
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».
- Comentario misionero.
Nos quejamos enormemente del mundo en el que estamos y del tiempo que nos toca vivir porque vemos mucha injusticia, y a los misioneros nos toca estar allí donde se viven las fracturas de nuestro mundo. Precisamente la Palabra de Dios viene a sacudir ese mundo asentado sobre cimientos poco sólidos.
Algo nuevo viene ¿Esperamos de verdad algo nuevo? ¿Colaboramos a su venida? ¿O preferimos nuestra comodidad, a pesar de que lo que vemos no nos gusta?
Quien viene no lo hace tanto para llenar una carencia nuestra, sino por una sobreabundancia de vida: "He venido para que tengan vida, y vida en abundancia".
- Silencio meditativo
- Peticiones y reflexiones compartidas
- Oración final
Señor: Tú llegas a nuestro
mundo y nos invitas
a abrir la puerta
de nuestro corazón
a todos los hombres.
Tú ya nos dijiste
que eres Tú quien viene
cuando alguien llama
a nuestra puerta.
Tu palabra es ésta:
“He aquí que estoy a la
puerta y llamo.
Si alguno oye mi voz
y abre la puerta,
Yo entraré y cenaré con
él y él conmigo”.
Señor: que sepamos
escuchar tu voz,
esa voz que nos llega
por nuestros hermanos.
Que abramos la puerta
para acogerte a Ti,
y en Ti a todos los hombres. AMÉN.
- Oración inicial
“Señor Jesús, abre mis ojos
y mis oídos a tu palabra.
Que lea y escuche yo tu voz
y medite tus enseñanzas,
despierta mi alma y mi inteligencia
para que tu palabra penetre en mi corazón
y pueda yo saborearla y comprenderla.
Dame una gran fe en ti
para que tus palabras sean para mí
otras tantas luces que me guíen hacia ti
por el camino de la justicia y de la verdad.
Habla, Señor, que yo te escucho
y deseo poner en práctica tu doctrina,
porque tus palabras son para mí
vida, gozo, paz y felicidad.
Háblame, Señor, tú eres mi Señor y mi maestro
y no escucharé a nadie sino a ti.
Amén.”
- Acción de gracias personal
- Proclamación – Escucha del Evangelio: Lucas 21, 25–28. 34–36
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».
- Comentario misionero.
Nos quejamos enormemente del mundo en el que estamos y del tiempo que nos toca vivir porque vemos mucha injusticia, y a los misioneros nos toca estar allí donde se viven las fracturas de nuestro mundo. Precisamente la Palabra de Dios viene a sacudir ese mundo asentado sobre cimientos poco sólidos.
Algo nuevo viene ¿Esperamos de verdad algo nuevo? ¿Colaboramos a su venida? ¿O preferimos nuestra comodidad, a pesar de que lo que vemos no nos gusta?
Quien viene no lo hace tanto para llenar una carencia nuestra, sino por una sobreabundancia de vida: "He venido para que tengan vida, y vida en abundancia".
- Silencio meditativo
- Peticiones y reflexiones compartidas
- Oración final
Señor: Tú llegas a nuestro
mundo y nos invitas
a abrir la puerta
de nuestro corazón
a todos los hombres.
Tú ya nos dijiste
que eres Tú quien viene
cuando alguien llama
a nuestra puerta.
Tu palabra es ésta:
“He aquí que estoy a la
puerta y llamo.
Si alguno oye mi voz
y abre la puerta,
Yo entraré y cenaré con
él y él conmigo”.
Señor: que sepamos
escuchar tu voz,
esa voz que nos llega
por nuestros hermanos.
Que abramos la puerta
para acogerte a Ti,
y en Ti a todos los hombres. AMÉN.
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