Una vez al mes un grupito de personas nos reuniremos en nuestra casa de Murcia para una lectura misionera de la Biblia. Tras ese encuentro, colgaremos en este blog el texto leído, el comentario bíblico y el resultado de nuestro compartir.
“SAL DE TU TIERRA” Y PROMESA DE DIOS
TEXTOS DEL GÉNESIS
Yahvé dijo a Abram: “Vete de tu tierra y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que Yo te mostraré. De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nom-bre; y sé tú una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra”.
Marchó, pues, Abram, como se lo había dicho a Yahvé, y con él marchó Lot. Tenía Abram setenta y cinco años cuando salió de Jarán. Tomo Abraham a Saray, su mujer y a Lot hijo de su hermano, con toda la hacienda que habían logrado, y el personal que habían adqui-rido en Jarán y salieron para dirigirse a Canán.
Llegaron a Canán y Abraham atravesó el país hasta el lugar sagrado de Siquem, hasta la encina de Moré. Por entonces estaban los cananeos en el país. Yahvé se apareció a Abram y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra”. Entonces él edifico allí un altar a Yahvé que se le había aparecido." (Gen12,1-7)
Yahvé dirigió su palabra a Abram en una visión, y le dijo: «No temas, Abram, yo soy tu escudo. Tu recompensa será muy grande.»
Abram respondió: «Señor Yahvé, ¿qué me quieres dar? Soy un hombre sin hijos, y todo lo que poseo pasará a Eliezer de Damasco. Ya que no me diste descendencia, tendré por heredero a uno de mis sirvientes.»
Entonces le llegó una palabra de Yahvé: «Tu heredero no será Eliezer, sino un hijo tuyo, nacido de tu propia carne y sangre.»
Yahvé lo sacó afuera y le dijo: «Mira al cielo y cuenta las estrellas, si puedes. Así será tu descendencia.»
Y creyó Abram a Yahvé, el que lo tuvo en adelante por un hombre justo. (Gen 15,1-6)
Tenía Abram noventa y nueve años, cuando se le apareció Yahvé y le dijo: «Yo soy el Dios de las Alturas. Camina en mi presencia y sé perfecto. Yo estableceré mi alianza con-tigo y te multiplicaré más y más.»
Abram cayó rostro en tierra, y Dios le habló así: «Esta es mi alianza que voy a pactar con-tigo: tú serás el padre de una multitud de naciones. No te llamarás más Abram, sino Abra-ham, pues te tengo destinado a ser padre de una multitud de naciones. Te haré fecundo sin medida, de ti saldrán naciones y reyes, de generación en generación. Pacto mi alian-za contigo y con tu descendencia después de ti: ésta es una alianza eterna. Yo seré tu Dios y, después de ti, de tu descendencia. Les daré a ti y a tu descendencia futura la tie-rra de tus andanzas, es decir, toda la tierra de Canaán, como posesión perpetua, y seré el Dios de los tuyos.» (Gen 17,1-8)
COMENTARIO BÍBLICO
Con la aparición de Abraham, el relato del Génesis toma una forma completamente nue-va. Desde el punto de vista de la historia de la salvación, comienza un nuevo período que se distingue por una intervención divina para reformar el curso de la historia. Un oscuro semita es llamado por Dios, y con su respuesta de fe comienza el despliegue del plan de Dios, que alcanzará su punto culminante en los acontecimientos del Éxodo y del Sinaí. La creciente “aversión hacia Dios” que se iba dando progresivamente en los primeros 11 capítulos del Génesis da lugar ahora a la “conversión a Dios”.
Génesis 12,1-7.
La vocación de Abraham tiene un aire dramático. La iniciativa es de Yahvé, no de Abra-ham. La primera exigencia es una renuncia completa al pasado pagano, representada en un creciente desarraigo personal. La segunda es la migración a la tierra elegida por Dios. La recompensa es una bendición divina que afecta a Abraham y a sus descendientes en una apertura universal. Esta promesa se convertirá en un tema dominante del Génesis.
La respuesta de Abraham es fáctica, no verbal. Siquem, una antigua ciudad cananea y santuario pagano, es el escenario de la primera teofanía.
Génesis 15,1-6.
Visión profética en la que se promete a Abraham una gran posteridad.
El don gratuito que Dios quiere hacer a Abraham es asociado a su fe. La costumbre por la que un esclavo adoptado pueda llegar a ser heredero pasa a segundo plano si nace un verdadero hijo.
La confianza de Abraham en la realización de la promesa no realizable por vía ordinaria le hace agradable a Dios. El sentido literal de la palabra “creer” es permanecer firme, acep-tar con seguridad el plan de Dios.
Génesis 17,1-8.
Dios se revela como “el sadday”, que por su etimología significa probablemente “Dios de la Montaña”, nombre mesopotámico.
Se subraya la respuesta religiosa y moral que la persona debe dar a Dios.
La acción de Abraham indica su aceptación. El contenido de este pacto unilateral es la promesa divina de una gran descendencia.
El cambio de nombre significa el cambio operado en el patriarca por la promesa: Abram (“el padre es exaltado” entendiendo por padre a Dios) se convierte en Abraham (“padre de una multitud”).
La “multitud de naciones” indica la extensión del reino de Dios a los no israelitas.
El nuevo tema de este pasaje es la extensión de la alianza a las generaciones sucesivas. La promesa de la tierra, ya mencionada antes, se expresa aquí con mayor solemnidad.
COMENTARIO MISIONERO
“Sal de tu tierra” geográfico, y al mismo tiempo existencial: sal de ti mismo, no te cierres a tu propia carne, amplia horizontes para conocerte a ti, las personas y el mundo que te ro-dean, y sobre todo conocer a Dios.
Dios repite su promesa infinidad de veces a Abraham, pero el cumplimiento de lo prometi-do ofrece sus dudas: de la multitud de pueblos Abraham solo verá un hijo de la promesa (Isaac); de la nueva tierra Abraham tendrá únicamente la de su tumba, prestada por la población en la que murió ¿Dios engañó a Abraham? Es que el mejor regalo que Dios le hizo a Abraham fue el camino, y en él la posibilidad de ir descubriendo el rostro de Dios. Resuena el poema “Ítaca” de Kavafis. Espiritualidad del camino, muy presente en la Biblia y sobre todo en Jesús.
Dios pone a prueba a Abraham ¿Está dispuesto a salir? La descripción de Abraham nos lo presenta anciano, y sobre todo confiado en Dios. Habrá tropiezos en el camino, pe-ro…adelante, porque lo que necesitamos para el camino es fe: Dios lo puede.
A pesar de las fatigas, Dios está con nosotros.
Resuena el texto del evangelio: “A quien mucho se le dio, mucho se le exigirá”.
“No tengas miedo y confía en mí”. Lo que más le gusta a Dios es la confianza. Pero nos cuesta fiarnos plenamente ¡En el camino se encuentran tantas adversidades! Dan ganas de volverse atrás. Parece que a Dios no le gusten las cosas fáciles, ni que tampoco nos motive a nosotros: las dificultades hacen apreciar matices de la vida. “Después de la amargura y después de la pena es cuando da la vida sus más bellos colores” (José Hie-rro). Y un convencimiento: “Todo lo que pasa es bueno”. Cuando las cosas pintan peor, ¿no será que Dios quiere que partamos de cero?
A veces vemos claro lo que tenemos que hacer, pero eso supone renunciar a otras opcio-nes más cómodas… y cuesta.
¿Para qué sirve la utopía? Precisamente para caminar. Nos resuena “El cuarto rey mago”, cuento hecho película: un rey mago llega tarde y va buscando toda su vida al Señor. Le toca ayudar a muchas personas en su camino y por eso llega siempre tarde. Hasta que protesta a Dios, siente haberse desviado del camino cuando en realidad estaba encon-trando a Dios en todas esas personas.
Clave en todo esto es la alianza: que Dios quiera establecer pactos con nosotros nos re-sulta sorprendente. La alianza la representamos físicamente con un anillo, que no tiene ni principio ni fin, como la alianza de Dios con nosotros.
“Ser perfecto” ¿Cómo nos lo puede pedir Dios? Y sin embargo caminando en esa direc-ción descubrimos infinidad de novedades ¿Cuál será la recompensa tras tanto camino? Pero esto resulta secundario, lo importante es la confianza que nos da saber que Él está.
Dios va ofreciendo cada vez más a Abraham. A Dios nadie le gana en generosidad, y su promesa se cumplirá. Lo importante es caminar cada día, con paciencia y perseverancia porque a veces la espera se hace larga.
“El sadday”, significa el Dios de la Montaña. Dios manifestado en lo más alto. Acercarse a Dios supone un esfuerzo personal para subir. Todo lo que es bueno requiere esfuerzo y sacrificio desde la confianza.
Blog abierto a quien quiera compartir, buscar noticias, aportaciones, hablar, ... del mundo de las misiones, particularmente en relación a los Javerianos.
lunes, 28 de febrero de 2011
lunes, 31 de enero de 2011
ORAR CON EL EVANGELIO, 6 DE FEBRERO 2011
ORACIÓN INICIAL
Señor, nos hemos vuelto muy sosos, aburridos, sin chispa.
Nos hemos acomodado en nuestras espiritualidades desencarnadas,
En nuestras componendas con los poderosos,
En nuestro pequeño mundo rutinario.
Y sin embargo, escuchamos con añoranza a los profetas,
Nos dejamos conmover ante el testimonio de los misioneros,
Anhelamos algo más auténtico y vital.
¿Qué hacer para recuperar sabor, Señor?
No podemos seguir jugando contigo
Porque hay demasiada oscuridad en nuestro mundo
para que pospongamos la respuesta.
Tu Palabra nos abre horizontes,
Nos descubre la inmensidad y belleza de la misión,
Nos envía hasta los confines de la Tierra para proclamar:
“El Reino está cerca, dichosos los pobres.”
Merece la pena desaparecer dando sabor y alumbrando a los demás
Como Tú hiciste, Señor.
Que tu luz sea nuestra luz.
EVANGELIO: Mateo 5,13 16
Nos hemos acomodado en nuestras espiritualidades desencarnadas,
En nuestras componendas con los poderosos,
En nuestro pequeño mundo rutinario.
Y sin embargo, escuchamos con añoranza a los profetas,
Nos dejamos conmover ante el testimonio de los misioneros,
Anhelamos algo más auténtico y vital.
¿Qué hacer para recuperar sabor, Señor?
No podemos seguir jugando contigo
Porque hay demasiada oscuridad en nuestro mundo
para que pospongamos la respuesta.
Tu Palabra nos abre horizontes,
Nos descubre la inmensidad y belleza de la misión,
Nos envía hasta los confines de la Tierra para proclamar:
“El Reino está cerca, dichosos los pobres.”
Merece la pena desaparecer dando sabor y alumbrando a los demás
Como Tú hiciste, Señor.
Que tu luz sea nuestra luz.
EVANGELIO: Mateo 5,13 16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo».
COMENTARIO DE NUESTRO FUNDADOR
El alma del apóstol es lo más bello y grande que se puede imaginar. Hace falta que la luz la inunde y el amor la inflame para que pueda reflejar esta luz y este calor en los demás. Y Cristo es la fuente de esta luz y el hogar de este fuego: quien no se orienta continuamente hacia él, enseguida se encontrará entre las densas tinieblas de la falsa sabiduría del mundo, que es necedad ante Dios; enseguida sentirá el frío del corazón, que no puede apagar el amor a las cosas terrenas.
Jesús encomienda a sus seguidores resplandecer ante los hombres para que puedan admirar sus buenas obras y dar gloria al Padre, y todo esto está dicho particularmente para nosotros que en la persona de sus apóstoles fuimos llamados luz del mundo y sal de la tierra. Si por una parte tenemos que ser luz de la celeste doctrina que estamos llamados a anunciar, tenemos también que ser sal de la tierra, que preserva de la corrupción con la santidad de nuestra vida y con nuestras costumbres irreprensibles. No ocurra que en nosotros se distingan estos dos elementos esenciales para la gran misión que Dios nos ha confiado por el bien de nuestros hermanos. Hacer de otra forma equivaldría a volver inútil nuestra obra, sería ir contra los ejemplos de Cristo, de quien se nos dice en el Evangelio que ante todo se puso a actuar y después a enseñar, mostrándonos así el camino que se ha de andar para alcanzar con seguridad la meta, a la que debemos de tender incesantemente.
(Extraído de homilías (años 1913 y 1919) de Guido Mª Conforti.)

LA MISIÓN, LUZ DEL MUNDO
DESDE LA MISIÓN DE GAYA (CHAD)
Hoy hemos vivido una gran alegría. La Parroquia de Gaya ha querido agradecer al Señor los 25 años de nuestra llegada aquí. Fue en Septiembre de 1982, cuando la primera comunidad javeriana llegó. Desde entonces, guiados por el Espíritu del Señor, seguimos anunciando la Buena Noticia del Amor de Dios manifestado en el Señor Jesús.
Ha sido una celebración de la Eucaristía muy viva, alegre y con detalles bonitos. Lo importante ha sido dar gracias al Señor de la llegada del Evangelio. Y, al mismo tiempo, responsabilizarse de esta Buena Noticia que se nos ha concedido gratuitamente.
En la homilía, ha habido una idea que he querido subrayar con fuerza: la belleza de la vida cristiana. La vida que nos viene de Dios supera nuestra capacidad de comprender. Es bella, es sublime: el amor incondicional, la verdad, el perdón al enemigo, el banquete del Reino de Dios, donde hay una plaza para cada persona, simple y únicamente por el hecho de ser persona, y no por su condición o rango, la familia de los hijos de Dios, que rompe los lazos sanguíneos para abrazar el mundo entero, la dignidad de cada ser humano… Y el haber conocido esta vida, un don, un regalo de lo Alto.
Ayer, atardeciendo, hicimos un momento de vigilia, de oración y preparación para la acción de gracias a Dios de hoy. De una manera espontánea, se dieron algunos testimonios personales sobre la acción del Evangelio en nuestras vidas. Uno de ellos ha dicho, "para mí, Jesús me ha liberado del miedo del mundo invisible, de lo que me esclavizaba. A partir del día que decidí acoger Jesús, la paz entró en mi vida y en mi casa". Un joven ha dicho: "con Jesús, yo he descubierto una familia nueva, con quien puedo contar en todo momento".
Yo, también he compartido algo de lo que ha significado acoger Jesús en mi vida y porqué a un cierto momento me dejé guiar por su voz y me puse en camino, en misión, hasta llegar aquí.
Desde adolescente, he ido descubriendo a Jesús como a un amigo. Mi relación con El, es de mucha confianza y familiaridad. Recibo de El la Vida Eterna. La Palabra que mejor representa lo que es Jesús para mí es Mt 13,44.
Es curioso, pero el año antes de venir por primera vez al Chad, lo desconocía todo de este país. Hoy, me siento parte de esta familia.
Gracias Señor por haberte conocido y por haber pensado en mí para esta hermosa tarea de anunciar tu Palabra.
(Extraído del diario de Fernando García, misionero javeriano. Día 27 de enero de 2008)
domingo, 23 de enero de 2011
LOS MONJES DE TIBHIRINE
Hace unos años Argelia vivía un periodo muy convulso: todos los extranjeros presentes en el país fue-ron amenazados por el terrorismo fundamentalista y muchos, sobre todo religiosos y misioneros cris-tianos, fueron asesinados. Entre ellos se encontraban los siete monjes trapenses, todos franceses, del monasterio de “Nuestra Señora del Atlas”, que fueron secuestrados en marzo y degollados el 21 de mayo de 1996.
Estos monjes ya habían recibido la “visita” amenazadora de hombres armados a los que llamaban “nuestros hermanos de las montañas.” Los monjes sabían que sus vidas corrían peligro, pero todos de-cidieron libremente seguir en el país. El prior de la comunidad, Christian de Chergé, había vivido 3 años de su infancia en Argelia y volvió allí como militar durante la guerra de la independencia. Enton-ces un amigo suyo musulmán, Mohamed, fue asesinado al querer protegerle. Este hecho marcó su vida y le orientó hacia el sacerdocio y a volver a Argelia como religioso. Así se puede comprender el pro-fundo aprecio por los musulmanes que quedó reflejado en su testamento, aquí reproducido.
Cuando un A-Dios se vislumbra...
Si me sucediera un día -y ese día podría ser hoy- ser víctima del terrorismo que parece querer abarcar en este momento a todos los extranjeros que viven en Argelia, yo quisiera que mi comunidad, mi Igle-sia, mi familia, recuerden que mi vida estaba ENTREGADA a Dios y a este país. Que ellos acepten que el Único Maestro de toda vida no podría permanecer ajeno a esta partida brutal. Que recen por mí. ¿Cómo podría yo ser hallado digno de tal ofrenda? Que sepan asociar esta muerte a tantas otras tan violentas y abandonadas en la indiferencia del anonimato. Mi vida no tiene más valor que otra vida. Tampoco tiene menos. En todo caso, no tiene la inocencia de la infancia. He vivido bastante como para saberme cómplice del mal que parece, desgraciadamente, prevalecer en el mundo, incluso del que podr-ía golpearme ciegamente.
Desearía, llegado el momento, tener ese instante de lucidez que me permita pedir el perdón de Dios y el de mis hermanos los hombres, y perdonar, al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiera heri-do.
Yo no podría desear una muerte semejante. Me parece importante proclamarlo. En efecto, no veo cómo podría alegrarme que este pueblo al que yo amo sea acusado, sin distinción, de mi asesinato. Sería pa-gar muy caro lo que se llamará, quizás, la "gracia del martirio" debérsela a un argelino, quienquiera que sea, sobre todo si él dice actuar en fidelidad a lo que él cree ser el Islam.
Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los argelinos tomados globalmente. Conozco tam-bién las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo. Es demasiado fácil creerse con la conciencia tranquila identificando este camino religioso con los integrismos de sus extremistas. Argelia y el Islam, para mí son otra cosa, es un cuerpo y un alma. Lo he proclamado bastante, creo, conociendo bien todo lo que de ellos he recibido, encontrando muy a menudo en ellos el hilo conductor del Evan-gelio que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primerísima Iglesia, precisamente en Argelia y, ya desde entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes.
Mi muerte, evidentemente, parecerá dar la razón a los que me han tratado, a la ligera, de ingenuo o de idealista: "¡qué diga ahora lo que piensa de esto!" Pero estos tienen que saber que por fin será liberada mi más punzante curiosidad. Entonces podré, si Dios así lo quiere, hundir mi mirada en la del Padre para contemplar con El a Sus hijos del Islam tal como El los ve, enteramente iluminados por la gloria de Cristo, frutos de Su Pasión, inundados por el Don del Espíritu, cuyo gozo secreto será siempre, el de establecer la comunión y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias.
Por esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos, doy gracias a Dios que parece haberla que-rido enteramente para este GOZO, contra y a pesar de todo.
En este GRACIAS en el que está todo dicho, de ahora en más, sobre mi vida, yo os incluyo, por su-puesto, amigos de ayer y de hoy, y a vosotros, amigos de aquí, junto a mi madre y mi padre, mis her-manas y hermanos y los suyos, ¡el céntuplo concedido, como fue prometido!
Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías. Sí, para ti también quiero este GRACIAS, y este "A-DIOS" en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea concedido reencontrarnos como ladrones felices en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío.
¡AMEN! IM JALLAH!
Argel, 1 de diciembre de 1993 - Tibhirine, 1 de enero de 1994
Mi cuerpo es para la tierra,
pero, por favor,
ninguna barrera
entre ella y yo.
Mi corazón es para la vida,
pero, por favor,
ningún remilgo
entre ella y yo.
Mis brazos para el trabajo
estarán cruzados
muy simplemente.
Para mi rostro:
quédese descubierto
para no impedir el beso,
y la mirada,
dejadla ver.
Gracias.
Testamento del Padre Christophe, también degollado.
“La resolución imposible, sí, la he tomado: recibida de Ti,
Amor que me obliga:
Esto es mi cuerpo: donado.
Esta es mi sangre: derramada.
Que me suceda según tu palabra, que tu gesto me atraviese.
Y esta resolución –la tuya-: me sobrepasa infinitamente.
Cerca de la Mujer
(tú, el Hijo nacido de su carne, me autorizas a llamarla: Mamá
y a recibirla en mi casa),
mi resolución es muy sencilla: soy y estoy.
Resolución más fuerte que la muerte”.
Poema del Padre Christophe, también degollado
Estos monjes ya habían recibido la “visita” amenazadora de hombres armados a los que llamaban “nuestros hermanos de las montañas.” Los monjes sabían que sus vidas corrían peligro, pero todos de-cidieron libremente seguir en el país. El prior de la comunidad, Christian de Chergé, había vivido 3 años de su infancia en Argelia y volvió allí como militar durante la guerra de la independencia. Enton-ces un amigo suyo musulmán, Mohamed, fue asesinado al querer protegerle. Este hecho marcó su vida y le orientó hacia el sacerdocio y a volver a Argelia como religioso. Así se puede comprender el pro-fundo aprecio por los musulmanes que quedó reflejado en su testamento, aquí reproducido.
Cuando un A-Dios se vislumbra...
Si me sucediera un día -y ese día podría ser hoy- ser víctima del terrorismo que parece querer abarcar en este momento a todos los extranjeros que viven en Argelia, yo quisiera que mi comunidad, mi Igle-sia, mi familia, recuerden que mi vida estaba ENTREGADA a Dios y a este país. Que ellos acepten que el Único Maestro de toda vida no podría permanecer ajeno a esta partida brutal. Que recen por mí. ¿Cómo podría yo ser hallado digno de tal ofrenda? Que sepan asociar esta muerte a tantas otras tan violentas y abandonadas en la indiferencia del anonimato. Mi vida no tiene más valor que otra vida. Tampoco tiene menos. En todo caso, no tiene la inocencia de la infancia. He vivido bastante como para saberme cómplice del mal que parece, desgraciadamente, prevalecer en el mundo, incluso del que podr-ía golpearme ciegamente.
Desearía, llegado el momento, tener ese instante de lucidez que me permita pedir el perdón de Dios y el de mis hermanos los hombres, y perdonar, al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiera heri-do.
Yo no podría desear una muerte semejante. Me parece importante proclamarlo. En efecto, no veo cómo podría alegrarme que este pueblo al que yo amo sea acusado, sin distinción, de mi asesinato. Sería pa-gar muy caro lo que se llamará, quizás, la "gracia del martirio" debérsela a un argelino, quienquiera que sea, sobre todo si él dice actuar en fidelidad a lo que él cree ser el Islam.
Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los argelinos tomados globalmente. Conozco tam-bién las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo. Es demasiado fácil creerse con la conciencia tranquila identificando este camino religioso con los integrismos de sus extremistas. Argelia y el Islam, para mí son otra cosa, es un cuerpo y un alma. Lo he proclamado bastante, creo, conociendo bien todo lo que de ellos he recibido, encontrando muy a menudo en ellos el hilo conductor del Evan-gelio que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primerísima Iglesia, precisamente en Argelia y, ya desde entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes.
Mi muerte, evidentemente, parecerá dar la razón a los que me han tratado, a la ligera, de ingenuo o de idealista: "¡qué diga ahora lo que piensa de esto!" Pero estos tienen que saber que por fin será liberada mi más punzante curiosidad. Entonces podré, si Dios así lo quiere, hundir mi mirada en la del Padre para contemplar con El a Sus hijos del Islam tal como El los ve, enteramente iluminados por la gloria de Cristo, frutos de Su Pasión, inundados por el Don del Espíritu, cuyo gozo secreto será siempre, el de establecer la comunión y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias.
Por esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos, doy gracias a Dios que parece haberla que-rido enteramente para este GOZO, contra y a pesar de todo.
En este GRACIAS en el que está todo dicho, de ahora en más, sobre mi vida, yo os incluyo, por su-puesto, amigos de ayer y de hoy, y a vosotros, amigos de aquí, junto a mi madre y mi padre, mis her-manas y hermanos y los suyos, ¡el céntuplo concedido, como fue prometido!
Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías. Sí, para ti también quiero este GRACIAS, y este "A-DIOS" en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea concedido reencontrarnos como ladrones felices en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío.
¡AMEN! IM JALLAH!
Argel, 1 de diciembre de 1993 - Tibhirine, 1 de enero de 1994
Mi cuerpo es para la tierra,
pero, por favor,
ninguna barrera
entre ella y yo.
Mi corazón es para la vida,
pero, por favor,
ningún remilgo
entre ella y yo.
Mis brazos para el trabajo
estarán cruzados
muy simplemente.
Para mi rostro:
quédese descubierto
para no impedir el beso,
y la mirada,
dejadla ver.
Gracias.
Testamento del Padre Christophe, también degollado.
“La resolución imposible, sí, la he tomado: recibida de Ti,
Amor que me obliga:
Esto es mi cuerpo: donado.
Esta es mi sangre: derramada.
Que me suceda según tu palabra, que tu gesto me atraviese.
Y esta resolución –la tuya-: me sobrepasa infinitamente.
Cerca de la Mujer
(tú, el Hijo nacido de su carne, me autorizas a llamarla: Mamá
y a recibirla en mi casa),
mi resolución es muy sencilla: soy y estoy.
Resolución más fuerte que la muerte”.
Poema del Padre Christophe, también degollado
miércoles, 22 de diciembre de 2010
ORDENACIÓN COMO DIÁCONO DE JESÚS MANUEL CALERO PERERA
El 20 de Noviembre de 2010 el obispo de la diócesis de Pala (Chad) me ha ordenado diácono en una celebración multitudinaria y muy colorida en la que también tres jóvenes nativos de esta diócesis han sido ordenados sacerdotes.
El color y la alegría de la celebración con la animación de las danzas, tambores y cantos ha sido una bonita muestra de la fe viva de este pueblo chadiano con el que intento compartir camino. Y los tres nuevos sacerdotes nativos son uno de los frutos más significativos de esta Iglesia joven que empezó a ser evangelizada en los años cuarenta.
Entre la gente que participó a la celebración y al ágape fraterno yo quisiera destacar la presencia de tres pastores protestantes y de dos representantes del comité islámico de nuestra ciudad. El diálogo ecuménico, inter-religioso e intercultural es uno de los grandes desafíos para construir un país donde la paz reine. El misionero de hoy debe ser un hombre capaz de dialogar con todos, capaz de hacer presente el amor de Dios en todos los ambientes. Yo estoy haciendo un bonita experiencia de dialogo en nuestro oratorio donde una gran parte de musulmanes, protestantes y animistas vienen para estudiar en la sala de lecturas, consultar libros, asistir a conferencias-debates, ver alguna película formativa…
Ahora el trabajo continúa. Yo hecho una mano sobre todo en la formación bíblica y en la pastoral de jóvenes. La Palabra de Dios está al centro del trabajo de las comunidades de base y del catecumenado. Y el trabajo con los jóvenes en un país donde el 60% de la populación tiene entre 5 y 25 años es una de nuestras prioridades y uno de los grandes desafíos de la Iglesia en África. Lo contrario sería el indicativo de una “dimisión” de la parte de la Misión.
No tengo más que palabras de acción de gracias a Dios por el momento de gracia que me está haciendo vivir. Doy gracias a Dios también por todas las personas que ha puesto a mi lado durante estos años para ayudarme a crecer humana y cristianamente.
Finalmente, quiero compartir con vosotros las palabras que pronuncié el día de mi consagración a Dios en el mes de Octubre. “Dios creador y Padre nuestro, yo Jesús Manuel Calero Perera, discípulo de Jesús, tu Hijo, delante de mis hermanos y en las manos de nuestro Superior, consagro mi vida para siempre al trabajo apostólico de la Sociedad Misionera de San Francisco Javier. Y por ello me comprometo por voto a vivir casto, pobre y obediente como hermano entre los hermanos siguiendo las normas de nuestras Constituciones. Padre, yo quiero decir « sí » a tu voluntad divina, donado toda mi vida. "Sí" al reto de compartir las alegrías y los sufrimientos de los hombres, sobre todo de los más pobres, y "sí" a tu llamada a colaborar contigo, no obstante mis debilidades, para testimoniar tu Reino de amor, de justicia y de verdad. María, intercede por mí para que pueda ser siempre « perseverante en la oración y en el servicio de la Palabra" (Hechos 6,4) al ejemplo de los apóstoles.
Jesús Manuel Calero Perera
Yo no tengo que palabras de acción de gracias para Dios por el don de la vocación sacerdotal. Es un paso importante para el proyecto que Dios comenzó en mí cuando entré en el seminario menor de Tenerife en 1993. La gracia de Dios es muy grande y yo soy muy consciente que la vasija para acogerla es frágil.
La ordenación comenzó a las nueve de la mañana y terminó a la una y media. Las cuatro horas y media se me pasaron muy rápido. La emoción, la alegría y los nervios son los sentimientos que me acompañaron durante toda la celebración.
El momento más emotivo fue cuando me quedé postrado en el suelo y se cantaban las letanías a los santos. Yo sentí que con ese rito Dios me invitaba a morir al viejo hombre y a nacer de nuevo como servidor de Dios y de los hermanos. Es una convicción de fe para mí que la experiencia humana y espiritual de la muerte y de la resurrección es el único camino estrecho para vivir plenamente la vida.
Otra cosa que no me deja indiferente es el lugar de la ordenación, “África”. Es la tierra en la que también el 7 de Octubre he consagrado mi vida definitivamente como misionero javeriano y es la tierra en la que Dios me ha enviado para servir a mis hermanos. Pido a Dios que me dé la fuerza de no vivir indiferente frente al sufrimiento y la injusticia que una gran parte de nuestros hermanos africanos están viviendo.
El color y la alegría de la celebración con la animación de las danzas, tambores y cantos ha sido una bonita muestra de la fe viva de este pueblo chadiano con el que intento compartir camino. Y los tres nuevos sacerdotes nativos son uno de los frutos más significativos de esta Iglesia joven que empezó a ser evangelizada en los años cuarenta.
Entre la gente que participó a la celebración y al ágape fraterno yo quisiera destacar la presencia de tres pastores protestantes y de dos representantes del comité islámico de nuestra ciudad. El diálogo ecuménico, inter-religioso e intercultural es uno de los grandes desafíos para construir un país donde la paz reine. El misionero de hoy debe ser un hombre capaz de dialogar con todos, capaz de hacer presente el amor de Dios en todos los ambientes. Yo estoy haciendo un bonita experiencia de dialogo en nuestro oratorio donde una gran parte de musulmanes, protestantes y animistas vienen para estudiar en la sala de lecturas, consultar libros, asistir a conferencias-debates, ver alguna película formativa…
Ahora el trabajo continúa. Yo hecho una mano sobre todo en la formación bíblica y en la pastoral de jóvenes. La Palabra de Dios está al centro del trabajo de las comunidades de base y del catecumenado. Y el trabajo con los jóvenes en un país donde el 60% de la populación tiene entre 5 y 25 años es una de nuestras prioridades y uno de los grandes desafíos de la Iglesia en África. Lo contrario sería el indicativo de una “dimisión” de la parte de la Misión.
No tengo más que palabras de acción de gracias a Dios por el momento de gracia que me está haciendo vivir. Doy gracias a Dios también por todas las personas que ha puesto a mi lado durante estos años para ayudarme a crecer humana y cristianamente.
Finalmente, quiero compartir con vosotros las palabras que pronuncié el día de mi consagración a Dios en el mes de Octubre. “Dios creador y Padre nuestro, yo Jesús Manuel Calero Perera, discípulo de Jesús, tu Hijo, delante de mis hermanos y en las manos de nuestro Superior, consagro mi vida para siempre al trabajo apostólico de la Sociedad Misionera de San Francisco Javier. Y por ello me comprometo por voto a vivir casto, pobre y obediente como hermano entre los hermanos siguiendo las normas de nuestras Constituciones. Padre, yo quiero decir « sí » a tu voluntad divina, donado toda mi vida. "Sí" al reto de compartir las alegrías y los sufrimientos de los hombres, sobre todo de los más pobres, y "sí" a tu llamada a colaborar contigo, no obstante mis debilidades, para testimoniar tu Reino de amor, de justicia y de verdad. María, intercede por mí para que pueda ser siempre « perseverante en la oración y en el servicio de la Palabra" (Hechos 6,4) al ejemplo de los apóstoles.
Jesús Manuel Calero Perera
martes, 9 de noviembre de 2010
PROFESIÓN PERPETUA DE JESÚS CALERO EN CHAD
El pasado 7 de octubre Jesús Calero, misionero javeriano de la isla de La Palma, hizo su consagración definitiva al Señor en la familia de los misioneros javerianos. Jesús se encuentra actualmente en Bongor (Chad) y podemos ofreceros las fotos de esa celebración y de los javerianos presentes en este país.
| Misioneros Javerianos en Chad |
| Diversos momentos de la profesión perpetua de Jesús Manuel Calero Perera |
domingo, 10 de octubre de 2010
EXPERIENCIA MISIONERA EN MÉXICO
FORMACIÓN MISIONERA Y EXPERIENCIA DE VERANO
“Humanidad, cariño, amistad, naturaleza… Son tantas las palabras con las que podría definir mi experiencia misionera, que no sé con cuál quedarme. He recibido un regalo muy grande de Dios al darme la oportunidad de compartir mi fe con tantos niños, jóvenes, ancianos y enfermos que he conocido. No ha sido “irme un mes de vacaciones a México”, sino mucho más: vivir con ellos, compartir el tiempo, la comida, charlar,…” (Dani, de Pamplona).
Por segundo año consecutivo los misioneros javerianos hemos podido llevar adelante el curso de formación misionera, esta vez con grupos en Murcia y en Albacete, en esta última ciudad gracias a la convocatoria y organización de las Delegaciones Diocesanas de Misiones y de Vocaciones y a la colaboración de varias parroquias. El contenido de la formación profundiza en la misión de Jesús y de la Iglesia y subraya las actitudes misioneras, que se pueden vivir tanto aquí como en una realidad específicamente misionera. Además de la oración, intentamos cuidar la buena convivencia en el grupo con momentos menos formales y más distendidos (compartiendo la mesa por ejemplo). Unido a todo esto, la formación incluye la posibilidad para quienes quieran y puedan de vivir una experiencia misionera durante el verano. En concreto los javerianos hemos acompañado a dos equipos (uno en julio y otro en agosto) que han viajado hasta Acoyotla.
Montañas y valles
Acoyotla, comunidad de la Huasteca mejicana situada a más de 800 metros de altura en plena Sierra Madre Oriental, ofrece la posibilidad de una rica experiencia misionera porque la población es indígena náhuatl, lo que ya presenta el atractivo para nosotros de una cultura antiquísima y bien distinta a la nuestra, y al mismo tiempo la gran mayoría de las personas del lugar se expresa sin dificultad en español. Es más, a pesar de su timidez les encanta recibir visitas por lo enclavada que se encuentra su tierra, y si esa visita es de misioneros resulta aún más apreciada por la importancia y el peso que lo religioso sigue teniendo en su vida.
La parroquia de Acoyotla se extiende por diecisiete núcleos de población situados en un amplio y espectacular territorio de montañas y valles. A la belleza del paisaje se une la hospitalidad de los indígenas para que nos hayamos sentido pronto en nuestra casa. Los misioneros javerianos que allí trabajan habían establecido el programa de visita a las comunidades y avisado de nuestra llegada, así que nos esperaban. Como las comunidades son pequeñas, nos convertíamos en seguida en el centro de atención y de novedad.
Saber escuchar
El objetivo principal de nuestra presencia allí era precisamente eso: saber estar, escuchar, visitar, compartir momentos de su vida y celebrar con ellos nuestra fe. Resalto este objetivo y me detengo en él porque me parece novedoso y central: nuestro mundo occidental hace que nos valoremos por lo que hacemos, y sin minusvalorar la actividad nos parece más importante valorarnos por lo que somos ¡Cuántas experiencias de misión están centradas en construir, en enseñar, en llevar materiales y dinero, en ofrecer estadísticas finales llenas de números descuidando quizá el contacto con la población, el escuchar y aprender, el dejarse interpelar y evangelizar por los más pobres!
También hemos hecho actividades, claro, especialmente con niños y con jóvenes: con los niños han sido más bien juegos de diversión y colaboración, y nos ha gustado ver lo obedientes que son; con los jóvenes han sido sobre todo dinámicas de conocimiento y de profundización en el Evangelio. Nos ha sorprendido el éxito que ha tenido la danza contemplativa.
Hemos querido reservar un momento de nuestra presencia en cada comunidad para la visita a los enfermos. Estas visitas han sido muy significativas, y en algún caso también dolorosas por la situación de precariedad y de sufrimiento en que muchos enfermos se encuentran.
Y como parte integrante de nuestra visita contábamos con la eucaristía, en la que hemos celebrado también otros sacramentos (bautismos, matrimonios, primeras comuniones…) recogiendo así la labor de los catequistas de cada comunidad.
Convivir y crecer
Además del contacto con las personas del lugar, siempre enriquecedor por su generosidad y la importancia que dan a los visitantes, quiero subrayar la buena convivencia entre los jóvenes que han ido de España: a resaltar lo bien que han sabido tratar a las personas, la flexibilidad que han tenido para adaptar las actividades que habíamos programado a las personas concretas con que nos hemos encontrado sobre el terreno y la aceptación de las circunstancias climatológicas (abundantes y persistentes lluvias, sobre todo en julio) que han llevado a cambios en el programa previsto. Al mal tiempo, buena cara, y es que no nos podemos quejar de las oportunidades que estos días nos han ofrecido para crecer en humanidad y en fe.
Un gracias enorme por su compañía y paciencia a los tres misioneros javerianos que allí están. Precisamente este mes de octubre se celebra la fiesta de los 25 años de la parroquia de Acoyotla por la llegada de los primeros misioneros javerianos al lugar. Añadimos otro agradecimiento a los misioneros javerianos que nos han hospedado en México capital.
Seguimos convocando
Han sido tres semanas escasas en la parroquia, y prácticamente cada día en una comunidad distinta. Son en realidad pocos días y de hecho se nos han pasado muy deprisa, pero al mismo tiempo nos ha quedado la sensación de haber vivido muy intensamente y de tener muchas vivencias que rumiar una vez que hemos vuelto a España. Desde luego, esta experiencia nos va a resultar difícil de olvidar. En algún caso sentimos que está de hecho cambiando nuestra vida y nuestras actitudes.
Aprovecho estas líneas para invitar a quien nos lea y esté interesado en vivir una experiencia así a que se ponga en contacto con nosotros. Queremos repetir la formación misionera en Albacete y Cartagena-Murcia en colaboración con las Delegaciones Diocesanas de Misiones y Juventud. Y allí donde nosotros no llegamos podemos orientarte y ponerte en contacto con otros misioneros u organismos que preparan actividades similares.
ANTONIO SERRANO
TESTIMONIO MÉXICO 2010 – CRIS
Mi experiencia de misión en Acoyotla ha sido un cúmulo de sensaciones de alegría, humanidad, comprensión, empatía, tristeza, comunión y acogida. La vida en aquellos valles frondosos de la Huasteca no se puede comparar a la nuestra y es desde ahí desde donde tuvimos que mirarla, desde su punto de vista, con sus ojos. Su forma de vida sencilla nos enseñó a valorar esos pequeños detalles que en éste nuestro “primer mundo” pasamos por alto como el estar con cada persona, sin necesidad de llenar el silencio con palabras, sino simplemente acompañando, contemplando, orando juntos. Los juegos con los niños, las visitas a los enfermos, las eucaristías y las comidas fraternas llenaron nuestro corazón de experiencias inolvidables.
Y como recuerdo me quedo con sus sonrisas, su hospitalidad, su sencillez y con la certidumbre de que hay un Dios que nos une más allá de las fronteras, la cultura y el tiempo.
CRISTINA (Pamplona)
TESTIMONIO MÉXICO - DANI
HUMANIDAD, CARIÑO, AMISTAD, NATURALEZA, …
Son tantas las palabras con las que podría definir mi experiencia misionera, que no sé con cuál quedarme. He recibido un regalo muy grande de Dios, al darme la oportunidad de compartir mi fe con tantos niños, jóvenes, ancianos y enfermos que he conocido. No ha sido “irme un mes de vacaciones a México”, sino mucho más: vivir con ellos, compartir el tiempo, la comida, charlar,… durante ese mes.
AGUS, CHUY, ANTXON, JESÚS, RENÉ, ALFONSO, DOÑA PETRA, ANGEL, YOSELIN,…
Ellos son mi experiencia misionera en México. Parte de mí, se ha quedado con ellos, y parte de ellos, están conmigo, en mi día a día, aquí en Pamplona.
DANIEL QUILES (Pamplona)
TESTIMONIO DE MI EXPERIENCIA MISIONERA EN ACOYOTLA (MÉXICO)
En primer lugar, lo más impactante para mí fueron las visitas a los enfermos, principalmente éstos eran personas mayores que a pesar de su avanzada edad, se mostraban mucho cariño y delicadeza el uno con el otro. Ni que decir tiene que las condiciones de las casas-chozas eran patéticas, y que para llegar a ellas se necesitaba en algunos casos de buena condición física, debido a lo irregular del terreno. Pero en cualquier caso, la sensación de unión entre ellos dejaba todo lo demás en un segundo lugar.
Y esto me hacía pensar en lo duro que ha debido ser la vida para estas personas, y en la forma de afrontar su recta final, con tanta dedicación y amor entre ellos; todo un ejemplo para nuestra sociedad ´civilizada`.
Otro aspecto a resaltar es la hospitalidad y la generosidad de esta gente, pues aun teniendo poco, lo dan todo; y esto te hace entender que es verdad que la felicidad no consiste en poseer más cosas sino en valorar y dar lo que se tiene.
Después de una experiencia de este tipo, las ideas se revuelven y uno percibe los problemas desde otra óptica. En definitiva, poder compartir la fe con estas comunidades ha valido la pena, y esta vivencia ha sido posible, gracias a la paciencia y buen hacer de los padres javerianos: Antxon, Gigi, Mario, Alfonso, Ángel y Agus con su inseparable guitarra, y de los compañeros: Dani, Cris, Juanma y Anabel. Gracias a todos/as y hasta otra.
JESÚS MANJAVACAS (Albacete)
domingo, 16 de mayo de 2010
Murcia / Caravaca
Una pandilla de valientes participó con nosotros en la peregrinación desde Baños de Mula a Caravaca del 7 al 9 de mayo. Lo de “valientes” no se refiere a los kilómetros caminados (unos 43 en tres etapas) sino al hecho de aceptar una convocatoria de los javerianos. Nos acompañó en este camino el evangelio de los discípulos de Emaús, que resulta realmente esclarecedor para caminantes, y más cuando contamos con comentaristas excepcionales (Enrique) para profundizar en él. Si alguien quiere estas reflexiones, se las enviamos con gusto.
La primera etapa, desde Baños de Mula a Mula, fue bautizada por una copiosa lluvia precisamente en el momento de la salida. La lluvia fue compasiva y no volvió a visitarnos en el resto del recorrido. Para pasar la noche en Mula contamos con la hospitalidad de las religiosas clarisas.
La etapa entre Mula y Bullas resultó algo sufrida porque el camino pica siempre hacia arriba (Bullas es el punto más alto del recorrido). Tuvimos toda una tarde para descansar y celebrar nuestra fe en el colegio del Amor de Dios de Bullas. Por cierto que la directora del colegio nos visitó y cuando nos fuimos llamó para felicitar por lo limpio que habíamos dejado todo “para ser varones” ¡Con esto de la igualdad se nos suben a las barbas!
Y la etapa final de Bullas a Caravaca, con el bonito paisaje y la alegría de la llegada, la larga espera por la interminable misa anterior (misa de duración africana), nuestra entrañable celebración y la paellada final. Recuento de ampollas, despedidas… y hasta las siguientes. Como no os creéis que llegamos, aquí van unas cuantas fotos que dan fe de ello.
Este verano organizamos otra marcha, esta vez por tierras norteñas desde Loyola a Javier entre el 20 y el 30 de julio. Merece la pena, ya verás.
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Las fotos de la marcha son las
De nuestro album en Picasa y las
de Pablo
La primera etapa, desde Baños de Mula a Mula, fue bautizada por una copiosa lluvia precisamente en el momento de la salida. La lluvia fue compasiva y no volvió a visitarnos en el resto del recorrido. Para pasar la noche en Mula contamos con la hospitalidad de las religiosas clarisas.
La etapa entre Mula y Bullas resultó algo sufrida porque el camino pica siempre hacia arriba (Bullas es el punto más alto del recorrido). Tuvimos toda una tarde para descansar y celebrar nuestra fe en el colegio del Amor de Dios de Bullas. Por cierto que la directora del colegio nos visitó y cuando nos fuimos llamó para felicitar por lo limpio que habíamos dejado todo “para ser varones” ¡Con esto de la igualdad se nos suben a las barbas!
Y la etapa final de Bullas a Caravaca, con el bonito paisaje y la alegría de la llegada, la larga espera por la interminable misa anterior (misa de duración africana), nuestra entrañable celebración y la paellada final. Recuento de ampollas, despedidas… y hasta las siguientes. Como no os creéis que llegamos, aquí van unas cuantas fotos que dan fe de ello.
Este verano organizamos otra marcha, esta vez por tierras norteñas desde Loyola a Javier entre el 20 y el 30 de julio. Merece la pena, ya verás.
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Las fotos de la marcha son las
De nuestro album en Picasa y las
de Pablo
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