miércoles, 22 de diciembre de 2010

ORDENACIÓN COMO DIÁCONO DE JESÚS MANUEL CALERO PERERA

El 20 de Noviembre de 2010 el obispo de la diócesis de Pala (Chad) me ha ordenado diácono en una celebración multitudinaria y muy colorida en la que también tres jóvenes nativos de esta diócesis han sido ordenados sacerdotes.

Yo no tengo que palabras de acción de gracias para Dios por el don de la vocación sacerdotal. Es un paso importante para el proyecto que Dios comenzó en mí cuando entré en el seminario menor de Tenerife en 1993. La gracia de Dios es muy grande y yo soy muy consciente que la vasija para acogerla es frágil.

La ordenación comenzó a las nueve de la mañana y terminó a la una y media. Las cuatro horas y media se me pasaron muy rápido. La emoción, la alegría y los nervios son los sentimientos que me acompañaron durante toda la celebración.

El momento más emotivo fue cuando me quedé postrado en el suelo y se cantaban las letanías a los santos. Yo sentí que con ese rito Dios me invitaba a morir al viejo hombre y a nacer de nuevo como servidor de Dios y de los hermanos. Es una convicción de fe para mí que la experiencia humana y espiritual de la muerte y de la resurrección es el único camino estrecho para vivir plenamente la vida.

Otra cosa que no me deja indiferente es el lugar de la ordenación, “África”. Es la tierra en la que también el 7 de Octubre he consagrado mi vida definitivamente como misionero javeriano y es la tierra en la que Dios me ha enviado para servir a mis hermanos. Pido a Dios que me dé la fuerza de no vivir indiferente frente al sufrimiento y la injusticia que una gran parte de nuestros hermanos africanos están viviendo.

El color y la alegría de la celebración con la animación de las danzas, tambores y cantos ha sido una bonita muestra de la fe viva de este pueblo chadiano con el que intento compartir camino. Y los tres nuevos sacerdotes nativos son uno de los frutos más significativos de esta Iglesia joven que empezó a ser evangelizada en los años cuarenta.

Entre la gente que participó a la celebración y al ágape fraterno yo quisiera destacar la presencia de tres pastores protestantes y de dos representantes del comité islámico de nuestra ciudad. El diálogo ecuménico, inter-religioso e intercultural es uno de los grandes desafíos para construir un país donde la paz reine. El misionero de hoy debe ser un hombre capaz de dialogar con todos, capaz de hacer presente el amor de Dios en todos los ambientes. Yo estoy haciendo un bonita experiencia de dialogo en nuestro oratorio donde una gran parte de musulmanes, protestantes y animistas vienen para estudiar en la sala de lecturas, consultar libros, asistir a conferencias-debates, ver alguna película formativa…

Ahora el trabajo continúa. Yo hecho una mano sobre todo en la formación bíblica y en la pastoral de jóvenes. La Palabra de Dios está al centro del trabajo de las comunidades de base y del catecumenado. Y el trabajo con los jóvenes en un país donde el 60% de la populación tiene entre 5 y 25 años es una de nuestras prioridades y uno de los grandes desafíos de la Iglesia en África. Lo contrario sería el indicativo de una “dimisión” de la parte de la Misión.

No tengo más que palabras de acción de gracias a Dios por el momento de gracia que me está haciendo vivir. Doy gracias a Dios también por todas las personas que ha puesto a mi lado durante estos años para ayudarme a crecer humana y cristianamente.

Finalmente, quiero compartir con vosotros las palabras que pronuncié el día de mi consagración a Dios en el mes de Octubre. “Dios creador y Padre nuestro, yo Jesús Manuel Calero Perera, discípulo de Jesús, tu Hijo, delante de mis hermanos y en las manos de nuestro Superior, consagro mi vida para siempre al trabajo apostólico de la Sociedad Misionera de San Francisco Javier. Y por ello me comprometo por voto a vivir casto, pobre y obediente como hermano entre los hermanos siguiendo las normas de nuestras Constituciones. Padre, yo quiero decir « sí » a tu voluntad divina, donado toda mi vida. "Sí" al reto de compartir las alegrías y los sufrimientos de los hombres, sobre todo de los más pobres, y "sí" a tu llamada a colaborar contigo, no obstante mis debilidades, para testimoniar tu Reino de amor, de justicia y de verdad. María, intercede por mí para que pueda ser siempre « perseverante en la oración y en el servicio de la Palabra" (Hechos 6,4) al ejemplo de los apóstoles.

Jesús Manuel Calero Perera

martes, 9 de noviembre de 2010

PROFESIÓN PERPETUA DE JESÚS CALERO EN CHAD

El pasado 7 de octubre Jesús Calero, misionero javeriano de la isla de La Palma, hizo su consagración definitiva al Señor en la familia de los misioneros javerianos. Jesús se encuentra actualmente en Bongor (Chad) y podemos ofreceros las fotos de esa celebración y de los javerianos presentes en este país.

Misioneros Javerianos en Chad


Diversos momentos de la profesión perpetua de Jesús Manuel Calero Perera

domingo, 10 de octubre de 2010

EXPERIENCIA MISIONERA EN MÉXICO

FORMACIÓN MISIONERA Y EXPERIENCIA DE VERANO

“Humanidad, cariño, amistad, naturaleza… Son tantas las palabras con las que podría definir mi experiencia misionera, que no sé con cuál quedarme. He recibido un regalo muy grande de Dios al darme la oportunidad de compartir mi fe con tantos niños, jóvenes, ancianos y enfermos que he conocido. No ha sido “irme un mes de vacaciones a México”, sino mucho más: vivir con ellos, compartir el tiempo, la comida, charlar,…” (Dani, de Pamplona).

Por segundo año consecutivo los misioneros javerianos hemos podido llevar adelante el curso de formación misionera, esta vez con grupos en Murcia y en Albacete, en esta última ciudad gracias a la convocatoria y organización de las Delegaciones Diocesanas de Misiones y de Vocaciones y a la colaboración de varias parroquias. El contenido de la formación profundiza en la misión de Jesús y de la Iglesia y subraya las actitudes misioneras, que se pueden vivir tanto aquí como en una realidad específicamente misionera. Además de la oración, intentamos cuidar la buena convivencia en el grupo con momentos menos formales y más distendidos (compartiendo la mesa por ejemplo). Unido a todo esto, la formación incluye la posibilidad para quienes quieran y puedan de vivir una experiencia misionera durante el verano. En concreto los javerianos hemos acompañado a dos equipos (uno en julio y otro en agosto) que han viajado hasta Acoyotla.

Montañas y valles
Acoyotla, comunidad de la Huasteca mejicana situada a más de 800 metros de altura en plena Sierra Madre Oriental, ofrece la posibilidad de una rica experiencia misionera porque la población es indígena náhuatl, lo que ya presenta el atractivo para nosotros de una cultura antiquísima y bien distinta a la nuestra, y al mismo tiempo la gran mayoría de las personas del lugar se expresa sin dificultad en español. Es más, a pesar de su timidez les encanta recibir visitas por lo enclavada que se encuentra su tierra, y si esa visita es de misioneros resulta aún más apreciada por la importancia y el peso que lo religioso sigue teniendo en su vida.
La parroquia de Acoyotla se extiende por diecisiete núcleos de población situados en un amplio y espectacular territorio de montañas y valles. A la belleza del paisaje se une la hospitalidad de los indígenas para que nos hayamos sentido pronto en nuestra casa. Los misioneros javerianos que allí trabajan habían establecido el programa de visita a las comunidades y avisado de nuestra llegada, así que nos esperaban. Como las comunidades son pequeñas, nos convertíamos en seguida en el centro de atención y de novedad.

Saber escuchar
El objetivo principal de nuestra presencia allí era precisamente eso: saber estar, escuchar, visitar, compartir momentos de su vida y celebrar con ellos nuestra fe. Resalto este objetivo y me detengo en él porque me parece novedoso y central: nuestro mundo occidental hace que nos valoremos por lo que hacemos, y sin minusvalorar la actividad nos parece más importante valorarnos por lo que somos ¡Cuántas experiencias de misión están centradas en construir, en enseñar, en llevar materiales y dinero, en ofrecer estadísticas finales llenas de números descuidando quizá el contacto con la población, el escuchar y aprender, el dejarse interpelar y evangelizar por los más pobres!
También hemos hecho actividades, claro, especialmente con niños y con jóvenes: con los niños han sido más bien juegos de diversión y colaboración, y nos ha gustado ver lo obedientes que son; con los jóvenes han sido sobre todo dinámicas de conocimiento y de profundización en el Evangelio. Nos ha sorprendido el éxito que ha tenido la danza contemplativa.
Hemos querido reservar un momento de nuestra presencia en cada comunidad para la visita a los enfermos. Estas visitas han sido muy significativas, y en algún caso también dolorosas por la situación de precariedad y de sufrimiento en que muchos enfermos se encuentran.
Y como parte integrante de nuestra visita contábamos con la eucaristía, en la que hemos celebrado también otros sacramentos (bautismos, matrimonios, primeras comuniones…) recogiendo así la labor de los catequistas de cada comunidad.

Convivir y crecer
Además del contacto con las personas del lugar, siempre enriquecedor por su generosidad y la importancia que dan a los visitantes, quiero subrayar la buena convivencia entre los jóvenes que han ido de España: a resaltar lo bien que han sabido tratar a las personas, la flexibilidad que han tenido para adaptar las actividades que habíamos programado a las personas concretas con que nos hemos encontrado sobre el terreno y la aceptación de las circunstancias climatológicas (abundantes y persistentes lluvias, sobre todo en julio) que han llevado a cambios en el programa previsto. Al mal tiempo, buena cara, y es que no nos podemos quejar de las oportunidades que estos días nos han ofrecido para crecer en humanidad y en fe.
Un gracias enorme por su compañía y paciencia a los tres misioneros javerianos que allí están. Precisamente este mes de octubre se celebra la fiesta de los 25 años de la parroquia de Acoyotla por la llegada de los primeros misioneros javerianos al lugar. Añadimos otro agradecimiento a los misioneros javerianos que nos han hospedado en México capital.

Seguimos convocando
Han sido tres semanas escasas en la parroquia, y prácticamente cada día en una comunidad distinta. Son en realidad pocos días y de hecho se nos han pasado muy deprisa, pero al mismo tiempo nos ha quedado la sensación de haber vivido muy intensamente y de tener muchas vivencias que rumiar una vez que hemos vuelto a España. Desde luego, esta experiencia nos va a resultar difícil de olvidar. En algún caso sentimos que está de hecho cambiando nuestra vida y nuestras actitudes.
Aprovecho estas líneas para invitar a quien nos lea y esté interesado en vivir una experiencia así a que se ponga en contacto con nosotros. Queremos repetir la formación misionera en Albacete y Cartagena-Murcia en colaboración con las Delegaciones Diocesanas de Misiones y Juventud. Y allí donde nosotros no llegamos podemos orientarte y ponerte en contacto con otros misioneros u organismos que preparan actividades similares.

ANTONIO SERRANO



TESTIMONIO MÉXICO 2010 – CRIS

Mi experiencia de misión en Acoyotla ha sido un cúmulo de sensaciones de alegría, humanidad, comprensión, empatía, tristeza, comunión y acogida. La vida en aquellos valles frondosos de la Huasteca no se puede comparar a la nuestra y es desde ahí desde donde tuvimos que mirarla, desde su punto de vista, con sus ojos. Su forma de vida sencilla nos enseñó a valorar esos pequeños detalles que en éste nuestro “primer mundo” pasamos por alto como el estar con cada persona, sin necesidad de llenar el silencio con palabras, sino simplemente acompañando, contemplando, orando juntos. Los juegos con los niños, las visitas a los enfermos, las eucaristías y las comidas fraternas llenaron nuestro corazón de experiencias inolvidables.
Y como recuerdo me quedo con sus sonrisas, su hospitalidad, su sencillez y con la certidumbre de que hay un Dios que nos une más allá de las fronteras, la cultura y el tiempo.

CRISTINA (Pamplona)



TESTIMONIO MÉXICO  -  DANI

HUMANIDAD, CARIÑO, AMISTAD, NATURALEZA, …
Son tantas las palabras con las que podría definir mi experiencia misionera, que no sé con cuál quedarme. He recibido un regalo muy grande de Dios, al darme la oportunidad de compartir mi fe con tantos niños, jóvenes, ancianos y enfermos que he conocido. No ha sido “irme un mes de vacaciones a México”, sino mucho más: vivir con ellos, compartir el tiempo, la comida, charlar,… durante ese mes.

AGUS, CHUY, ANTXON, JESÚS, RENÉ, ALFONSO, DOÑA PETRA, ANGEL, YOSELIN,…
Ellos son mi experiencia misionera en México. Parte de mí, se ha quedado con ellos, y parte de ellos, están conmigo, en mi día a día, aquí en Pamplona.

DANIEL QUILES  (Pamplona)



TESTIMONIO DE MI EXPERIENCIA MISIONERA EN ACOYOTLA (MÉXICO)

En primer lugar, lo más impactante para mí fueron las visitas a los enfermos, principalmente éstos eran personas mayores que a pesar de su avanzada edad, se mostraban mucho cariño y delicadeza el uno con el otro. Ni que decir tiene que las condiciones de las casas-chozas eran patéticas, y que para llegar a ellas se necesitaba en algunos casos de buena condición física, debido a lo irregular del terreno. Pero en cualquier caso, la sensación de unión entre ellos dejaba todo lo demás en un segundo lugar.
Y esto me hacía pensar en lo duro que ha debido ser la vida para estas personas, y en la forma de afrontar su recta final, con tanta dedicación y amor entre ellos; todo un ejemplo para nuestra sociedad ´civilizada`.
Otro aspecto a resaltar es la hospitalidad y la generosidad de esta gente, pues aun teniendo poco, lo dan todo; y esto te hace entender que es verdad que la felicidad no consiste en poseer más cosas sino en valorar y dar lo que se tiene.
Después de una experiencia de este tipo, las ideas se revuelven y uno percibe los problemas desde otra óptica. En definitiva, poder compartir la fe con estas comunidades ha valido la pena, y esta vivencia ha sido posible, gracias a la paciencia y buen hacer de los padres javerianos: Antxon, Gigi, Mario, Alfonso, Ángel y Agus con su inseparable guitarra, y de los compañeros: Dani, Cris, Juanma y Anabel. Gracias a todos/as y hasta otra.

JESÚS MANJAVACAS (Albacete)

domingo, 16 de mayo de 2010

Murcia / Caravaca

Una pandilla de valientes participó con nosotros en la peregrinación desde Baños de Mula a Caravaca del 7 al 9 de mayo. Lo de “valientes” no se refiere a los kilómetros caminados (unos 43 en tres etapas) sino al hecho de aceptar una convocatoria de los javerianos. Nos acompañó en este camino el evangelio de los discípulos de Emaús, que resulta realmente esclarecedor para caminantes, y más cuando contamos con comentaristas excepcionales (Enrique) para profundizar en él. Si alguien quiere estas reflexiones, se las enviamos con gusto.
La primera etapa, desde Baños de Mula a Mula, fue bautizada por una copiosa lluvia precisamente en el momento de la salida. La lluvia fue compasiva y no volvió a visitarnos en el resto del recorrido. Para pasar la noche en Mula contamos con la hospitalidad de las religiosas clarisas.
La etapa entre Mula y Bullas resultó algo sufrida porque el camino pica siempre hacia arriba (Bullas es el punto más alto del recorrido). Tuvimos toda una tarde para descansar y celebrar nuestra fe en el colegio del Amor de Dios de Bullas. Por cierto que la directora del colegio nos visitó y cuando nos fuimos llamó para felicitar por lo limpio que habíamos dejado todo “para ser varones” ¡Con esto de la igualdad se nos suben a las barbas!
Y la etapa final de Bullas a Caravaca, con el bonito paisaje y la alegría de la llegada, la larga espera por la interminable misa anterior (misa de duración africana), nuestra entrañable celebración y la paellada final. Recuento de ampollas, despedidas… y hasta las siguientes. Como no os creéis que llegamos, aquí van unas cuantas fotos que dan fe de ello.
Este verano organizamos otra marcha, esta vez por tierras norteñas desde Loyola a Javier entre el 20 y el 30 de julio. Merece la pena, ya verás.

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Las fotos de la marcha son las
De nuestro album en Picasa y las
de Pablo

martes, 8 de diciembre de 2009

En torno al cambio climático

Ya que se está celebrando la cumbre sobre el cambio climático en Copenhague viene bien leer estos dos textos. El primero es un clásico sobre una visión de la realidad donde la naturaleza queda plenamente integrada. El segundo es el manifiesto que con motivo de esta cumbre han publicado cristianos de distintas confesiones.

Seatle, jefe de la tribu Suwamish, hoy Estado de Washington, al noreste de los Estados Unidos se dirigió al Presidente Franklin Pierce en el año 1854, en respuesta al ofrecimiento que éste último le hacía de comprar una gran extensión de territorio indio a cambio de una "reserva segura" para su pueblo

CARTA DEL CACIQUE SEATLE


¿Cómo puede Ud. comprar o vender el cielo, o el calor de la tierra? La idea resulta extraña para nosotros. Si no nos pertenecen la frescura ni el destello del agua ¿cómo nos lo podrían comprar ustedes?
Cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo: El majestuoso pino, la arenosa ribera, la bruma de los bosques, cada insecto que nace con su zumbido, es sagrado en la memoria y en la experiencia de mi pueblo. La savia que recorre los árboles lleva los recuerdos del piel roja.
Los muertos del hombre blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a pasar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta hermosa tierra, porque es ella la madre del piel roja. Somos parte de la tierra, y ella es parte nuestra. Las perfumadas flores son nuestras hermanas. El ciervo, el caballo, el águila majestuosa, las rocosas cumbres, el olor de las praderas, el calor corporal del potrillo son nuestros hermanos.
Por ello cuando el gran jefe de Washington nos manda decir que desea comprar nuestra tierra es mucho lo que está pidiendo de nosotros. El agua centelleante que corre por los arroyos y los ríos no es agua solamente, es sangre de nuestros antepasados. Si nosotros les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que es sagrada y deberán enseñar a sus hijos que es sagrada, y que cada imagen que se refleja en el agua cristalina de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de nuestro pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.
Sabemos que el blanco no entiende nuestra manera de ser. Para él un pedazo de tierra es igual que el siguiente. Él es como un extraño que llega durante la noche y arranca de la tierra lo que necesita y se va. No mira a la tierra como su hermana, sino como enemiga. Y cuando la ha conquistado la abandona y se marcha a otra parte. Deja atrás las tumbas de sus padres, y no le importa. Viola la tierra de sus hijos, y no le importa. Olvida la tumba de su padre y los derechos de sus hijos. Trata a su madre la tierra y a su hermano el cielo como cosas que pueden comprarse, saquearse, ser vendidas, como carneros o relucientes abalorios. Su apetito devorará la tierra, pero detrás sólo quedará un desierto.
No sé. Nuestras costumbres son diferentes a las de ustedes. La imagen de sus ciudades hiere la mirada del piel roja. Pero posiblemente es porque el piel roja es salvaje y no entiende.
No hay tranquilidad en las ciudades del blanco. No hay en ella lugar donde se pueda escuchar el rumor de las hojas en primavera, o el susurro de las alas de un insecto. Pero quizás digo esto porque soy salvaje y no entiendo. En sus ciudades el ruido sólo insulta a los oídos. ¿Cómo sería la vida si el hombre no pudiera escuchar el grito solitario de la chotacabra o la animada conversación nocturna de los sapos en las ciénagas?
El indio ama el sonido suave de la brisa al deslizarse delicadamente sobre la superficie de la laguna, o ese olor característico del viento purificado por la llovizna mañanera y perfumado por la esencia de los pinos.
El aire es precioso para el piel roja, porque todas las cosas comparten el mismo aliento. La bestia, el árbol, el hombre, todos compartimos el mismo hálito. El hombre blanco parece no darse cuenta de que respira el aire. Como un ser que agoniza largamente, es insensible al mal olor. Pero si nosotros les vendemos nuestra tierra, ustedes deberán recordar que el aire es precioso para nosotros. Que el aire comparte su espíritu con toda la vida que él sustenta.
El aire que permitió su primer aliento a nuestro abuelo, también recibe su último suspiro. Y si nosotros les vendemos nuestra tierra, ustedes deberán mantenerla intacta y sagrada, como un lugar a donde incluso el hombre blanco pueda ir a saborear el viento purificado por el perfume de las flores.
Yo soy un salvaje y no entiendo otra forma de pensar. He visto miles de búfalos pudriéndose en la pradera, abandonados por los blancos después de balearlos desde un tren en marcha. Yo soy un salvaje y no entiendo cómo el humeante caballo de hierro puede ser más importante que el búfalo, al que nosotros sacrificamos sólo cuando lo necesitamos para subsistir. ¿Qué es el hombre sin las bestias? Si todas ellas desparecieran, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque cualquier cosa que les ocurre a las bestias enseguida repercute en el hombre. Todos los seres estamos mutuamente vinculados.
Nosotros sabemos algo que el hombre blanco descubrirá algún día: que nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes piensan ahora que él es su propiedad, de la misma forma que desean ser propietarios de nuestra tierra. Pero no puede ser. Él es Dios de todos los seres humanos, y su compasión es la misma tanto para el piel roja como para el blanco.
La tierra es preciosa para Él, y hacer daño a la tierra es hacer un enorme desprecio para el Creador. Los blancos también desaparecerán. Tal vez antes que las demás tribus. Ensucia tu propia cama y cualquier noche te verás sofocado por tus propios excrementos.

MANIFIESTO DE IGLESIAS Y ORGANIZACIONES CRISTIANAS SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO CON MOTIVO DE LA CUMBRE DE NACIONES UNIDAS EN COPENHAGUE

Las Iglesias y Organizaciones Cristianas firmantes, ante la grave situación generada por los efectos del Cambio Climático y la injusta e ineficaz gestión de los recursos del Planeta,

MANIFESTAMOS

• Que el Cambio Climático y sus efectos están agravando los problemas humanitarios (hambre, enfermedades, conflictos, desastres naturales, migración y desplazamiento de población, etc.), convirtiéndose en uno de los problemas más graves de nuestro tiempo.
• Que la injusta y negligente gestión de los recursos globales, junto a los desastres naturales están causando la muerte y el sufrimiento de millones de personas, la destrucción de ecosistemas y la extinción de especies en todo el planeta.
Señalamos, a modo de ejemplo, algunos de los daños que está causando:
 El aumento de los desplazados y refugiados. Según datos de Naciones Unidas, el número de personas afectadas en África por desastres naturales se ha acercado a los 17 millones en 2008; en el mundo, más de 65 millones de personas fueron afectados por inundaciones y tormentas en el mismo año.
 La muerte, cada año, de más de 150.000 personas, según los datos facilitados por la Organización Mundial de la Salud.
 El agotamiento del agua dulce en distintos puntos del planeta está provocando un proceso alarmante de desertización e incrementa la escasez de alimentos. Un ejemplo es el lago Chad, del que depende la supervivencia de una gran región habitada de África (Camerún, Níger, Nigeria y Chad) que se encuentra abocado, en los diez próximos años, a la sequía total y a posibles conflictos por la desaparición de las fronteras naturales. Esta situación está en gran parte provocada por el hombre.
También en España podemos constatar la huella de esta crisis ambiental y de la mala gestión de los recursos, a través de un proceso lento pero imparable de desertización, que amenaza ya a un 30% del territorio. Todos tenemos noticia del daño y desaparición de algunos de los humedales más representativos; la creciente contaminación de ciudades y pueblos; la progresiva llegada de inmigrantes, que han sido desplazados por el hambre, las enfermedades y las catástrofes naturales.
La conciencia de la gravedad y la urgente necesidad de encontrar soluciones a esta crisis global nos empuja a los firmantes a tomar una postura común y fraterna a favor de toda la vida que habita la Tierra y sus ecosistemas, fruto y don precioso del Creador para toda la humanidad. Ante ello, como cristianos, queremos manifestar nuestro compromiso fraterno y solidario con los que ya son víctimas de estas dramáticas consecuencias climáticas (inundaciones, hambre, muertes...), asumiendo también nuestra responsabilidad presente y el legado que dejamos a las siguientes generaciones.
Movidos por nuestra fe en Cristo, alumbrados por la palabra de Dios y en sintonía con los diversos documentos y declaraciones de las Iglesias Cristianas europeas sobre este tema, como las recogidas en la III Asamblea Ecuménica Europea de 2007 en Sibiu (Rumanía), respecto a la “protección de la Creación y la promoción de estilos de vida sostenibles para invertir la tendencia del cambio climático”, nos unimos a la iniciativa de las Iglesias Cristianas de Europa (www.bellringing350.org) –representadas conjuntamente por el Consejo de Iglesias Europeas y el Consejo Europeo de Conferencias Episcopales (http://cec-kek.org/pdf/ENClimatechange.pdf)- de cara a la Conferencia de la ONU sobre el Clima que se celebrará del 7 al 18 de diciembre en Copenhague (Dinamarca).

Pedimos a nuestros representantes políticos:
• Un compromiso urgente y eficaz, un pacto real, sincero y vinculante en el ámbito social, político y económico para frenar las consecuencias del Cambio Climático y mejorar la gestión de los recursos naturales.
• Una reducción urgente de las emisiones de anhídrido carbónico (CO2) en la atmósfera hasta mantenerlas en un límite sostenible (que, según los científicos, se cifra en unas 350 partículas por millón, frente a la estimación de las 390 que ya hemos alcanzado).
• El cumplimiento de los compromisos políticos y medioambientales adquiridos a nivel internacional, desde el Protocolo de Kyoto (1997).
• La creación de los organismos y la aplicación de los medios necesarios para traducir en hechos reales los acuerdos alcanzados respecto a:
 La desertización.
 El desarrollo y aplicación de tecnologías y estrategias que aporten alternativas de desarrollo sostenible frente al uso de las energías basadas en combustibles fósiles.
 Los planes de urbanismo, exigiendo que sean compatibles con los recursos naturales del entorno.
• La aplicación urgente de estos correctivos: su demora puede invalidar los acuerdos y agravar los daños producidos hasta ahora, en algunos casos irreparables.
Hacemos también una llamada personal a tomar conciencia de nuestra responsabilidad individual y familiar como ciudadanos y gestores de nuestra Tierra común. Esto nos exige un cambio en nuestros hábitos de conducta y consumo, además de un compromiso ético frente al desastre ecológico y el desequilibrio en el reparto de los recursos en el planeta.
Desde nuestras iglesias queremos fomentar alianzas, pactos e iniciativas que nos ayuden a comprender la magnitud de este problema así como aportar ideas y soluciones factibles, fruto del diálogo y la responsabilidad de toda la sociedad. A ello nos comprometemos desde la formación, la acción y la oración, en diálogo abierto y fraterno con todos en la sociedad.
Pedimos a Dios que nos conceda la valentía y la sabiduría precisas para afrontar, desde el Evangelio de Jesús y en solidaridad con los que sufren, el reto de hacer de este mundo un lugar más justo, fraterno y sostenible.
Unidos a Dios en su Creación, y solicitando Su bendición para todos los que habitamos y poblamos esta Tierra.

Firmado en Madrid, a día 7 de diciembre de 2009 por los presentes:

Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal. Patriarcado Ecuménico de Constantinopla
Comisión General de Justicia y Paz España
Comunidad Evangélica de Habla Alemana. Madrid
Iglesia Española Reformada Episcopal
Iglesia Evangélica Española
Iglesia Ortodoxa Rumana en Madrid
Iglesia Ortodoxa Rusa en España - Patriarcado de Moscú
Foro Ecuménico Pentecostés

jueves, 8 de octubre de 2009

Experiencia de verano en Acoyotla


Los misioneros javerianos de España hemos organizado una formación misionera anual, con la posibilidad de completarla durante un mes de verano visitando alguna de nuestras comunidades en misión. El pasado curso se inició esta formación y en el mes de agosto cinco personas hemos vivido la primera experiencia en la misión de Acoyotla, en México. Esta localidad está situada en una zona montañosa de gran belleza, en el territorio de los indígenas náhuatl, descendientes de los antiguos aztecas. De hecho en el mismo Acoyotla hay una pirámide en ruinas, lo que demuestra que es un lugar poblado desde hace mucho tiempo. A pesar del pasado esplendor, la vida en Acoyotla es dura porque el agua aún no llega a las casas, y son fundamentalmente las mujeres y los niños quienes la acarrean. Tampoco hay carretera asfaltada, y de hecho hasta hace pocos años el medio de desplazamiento, también de los misioneros, era el caballo.


Desde Acoyotla los misioneros javerianos allí presentes atienden 17 poblaciones, algunas de difícil acceso. En los pocos días que hemos estado hemos podido visitar casi todas estas poblaciones. A la mayoría hemos ido en camioneta, pero también nos hemos desplazado a pie.
Cada población tiene su propia idiosincrasia, y a esas características propias hemos adaptado las actividades que hemos ido ofreciendo en cada lugar. En general, hemos querido en un primer momento hacer juegos con los niños. Los niños son numerosos, y en la época en que hemos estado en Acoyotla gozaban de sus vacaciones escolares, que pasan sobre todo ayudando algo en las tareas domésticas y sobre todo viendo la televisión por los pocos alicientes que ofrece su mundo. Hemos logrado que se diviertan juntos a pesar de su timidez. También hemos apreciado en ellos lo obedientes y honrados que son, y lo atentos que están los niños mayores a sus hermanitos más pequeños.
Hemos querido también encontrarnos con los adolescentes para hablar con ellos de la afectividad y de la sexualidad como camino para expresar el amor. Y también nos hemos encontrado con los adultos para, desde la Palabra de Dios, ver su realidad y escuchar sus problemas. Sobre todo las mujeres nos han buscado para hablar más personalmente con nosotros y desahogarse por las situaciones difíciles que viven.
Hemos visitado a los enfermos en sus casas, visitas que han resultado muy significativas para nosotros, y hemos celebrado la eucaristía con la comunidad cristiana de cada población. Dentro de esas eucaristías hemos celebrado otros sacramentos: bautismos, bodas, unciones de enfermos…


Pero sabemos que, independientemente de lo que hayamos podido aportar, hemos recibido mucho: en hospitalidad, manifestada en sonrisas y en más invitaciones a comer de las que nuestros estómagos podían soportar, en aprecio y estima, en generosidad, en fe compartida… Estas personas reconocen la importancia de recibir visitas, sobre todo cuando esas visitas llegan de la lejanísima España, que la mayoría de ellos no sabe situar en el mapa.
Aunque íbamos con un cierto temor por las diferencias en el estilo de vida y comida, por los problemas sanitarios de los que los medios de comunicación se están haciendo eco y porque ninguno de nosotros conocía previamente esa zona, el resultado de esta experiencia ha sido sin duda muy satisfactorio. Reconocemos que gran parte del éxito la debemos a la preparación previa que los misioneros javerianos de México, y especialmente la comunidad de Acoyotla, han hecho con las poblaciones anunciando nuestra llegada y a su compañía constante mientras hemos estado allí. Un gracias enorme a todos.


La formación sigue. Desde estas líneas queremos invitaros a la nueva formación misionera, que incluye esta posibilidad de un mes en nuestra misión. Los encuentros serán en nuestras casas de Madrid y de Murcia. El primer encuentro en Madrid será el 24 de octubre, y el primero en Murcia el 8 de noviembre. Además en Murcia presentaremos esta experiencia con más fotos y tiempo en nuestra casa este sábado 10 de octubre (calle Las Palmas, 5 1º). Quienes queráis participar en la formación podéis poneros en contacto con nosotros.