miércoles, 22 de febrero de 2012

ORACIÓN MISIONERA, 26 DE FEBRERO

ACCIÓN DE GRACIAS

ORACIÓN INICIAL
Cuarenta días y cuarenta noches, para postrarme ante Ti y escuchar tu Palabra todos los días.
Cuarenta días y cuarenta noches, para sentir hambre y sed de Ti, de transformación y de liberación.
Cuarenta días y cuarenta noches, para darme cuenta de todo cuanto me esclaviza.
Cuarenta días y cuarenta noches, para dar un paso significativo de conversión a Tu voluntad.
Cuarenta días y cuarenta noches, para aprender a ser pobre, a vivir desde el “no-tener” y el “no-poder”.
Cuarenta días y cuarenta noches, para aprender a vivir de un modo más simple y a reír como un niño.
Cuarenta días y cuarenta noches, para asimilar la buena noticia de que soy un hijo amado del Padre.
Cuarenta días y cuarenta noches, para disponer el corazón a celebrar, cuando nos llegue la Luz de la Pascua, que no somos un caso perdido y que la Vida, el Perdón y el Amor del Padre siempre triunfan sobre el pecado y sobre la muerte.
(Anonimo)

EVANGELIO [Marcos 1,12-15 ]
12 A continuación, el Espíritu le empuja al desierto,
13 y permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás. Estaba entre los animales del campo y los ángeles le servían.
14 Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios:
15 «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva.»


REFLEXIÓN
Jesús va al desierto empujado por el Espíritu.  El mismo Espíritu que da la vida al comienzo del mundo, nos empuja nosotros también a salir de nuestras seguridades, de nuestra estructuras establecidas, para que podamos volver a lo esencial de nuestro ser y de nuestra vida.
Es la historia del pueblo de Israel, es la historia de la humanidad, es nuestra historia.  Cuando nos sentamos y perdemos el deseo de salir hacia fuera, hacia lo desconocido, hacia el inseguro, perdemos la capacidad de ver a Dios.  Mons. Conforti, nuestro fundador, fundador de una congregación de misioneros, había descubierto que la capacidad de ir hacia los otros es fundamental en nuestro crecer como cristianos.
La lucha de Jesús con el mal, con el Satán, es la lucha, suya y nuestra, contra las estructuras demoniacas de la sociedad.  Jesús, en el bautismo, se ha consagrado al servicio : en este momento el mal lo tienta con el no-servir, con lo ‘obvio’, con lo que parece tan bueno y eficaz, incluso para la edificación del reino de Dios.
La tentación del poder y de las vías fáciles está siempre ahí.  En esto consiste la tentación, que siempre tiene ‘buenas intenciones’.  El contacto, la cercanía con otros mundos y otras culturas, nos ayudan en este proceso de purificación y acercamiento a Dios y a los demás.  Cierto, es un adentrarse en el desierto, pero un desierto que nos desvelará la belleza, que nos hará descubrir el agua viva que da la vida.

INTERCAMBIO

ORACIÓN FINAL
   Me tranquiliza
el ver que Jesús
ha experimentado
la tentación.

   Me hace más fuerte
el ver que Jesús
ha encontrado las palabras
para rechazar
los caminos de la muerte.

   Me llena
de esperanza
el ver que el demonio
deja a Jesús.

   Espíritu Santo,
Palabra de Dios,
ayúdame a ver claramente
mis tentaciones,
a saber por tu fuerza
cómo superarlas
y, una vez libre,
a ponerme al servicio
de mis hermanos.

Jean Claude Sauzet
(Prier, nº 338)

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