Oración inicial
Dios, Padre/Madre,
haznos partícipes de la oración de Jesús.
Enséñanos a orar como Él mismo oró:
en espíritu y verdad.
Danos espíritu de oración.
Sólo Tú puedes recoger nuestro corazón en ti.
Sólo Tú puedes concedernos que,
a través del diario quehacer, te hallemos a ti,
que eres lo único necesario.
Lo único en quien nuestro corazón puede descansar.
Venga tu Espíritu en nuestra ayuda,
y, como nosotros no sabemos qué debemos pedir,
interceda Él por nosotros con gemidos inefables.
(Karl Rahner)
Tiempo de silencio …
Nos ponemos en actitud orante en presencia del Padre de todos los dones y le pedimos que derrame
abundantemente su Espíritu sobre nosotras/os.
… y tiempo para dar gracias
Expresamos líberamente las razones por las cuales queremos dar gracias a Dios.
Evangelio (Mc 1,29-39)
En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
La suegra de Simón estaba con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.
Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.
Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: - Todo el mundo te busca. Él les respondió: - Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí, que para eso he salido.
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.
Comentario misionero
- Día “modelo” en la vida de Jesús: Jesús sabe estar a solas, con una persona, con su grupo y con multitudes; sentado a la mesa y curando; en oración y en acción. Equilibrio de su persona, unificada en el Dios vivo.
- Todo misionero es ante todo discípulo, es decir, alguien que hace la experiencia del amor incondicional manifestado en Jesús y por eso sigue sus huellas, sirviendo como él sirvió.
- Y cuando nos metemos en la realidad, ¡cuánto sufrimiento encontramos! Pero que no endurezcamos nuestro corazón, que ningún sufrimiento nos sea indiferente.
- El éxito no es un nombre de Dios. Aunque Jesús estaba rodeado por el éxito eso no le hace empequeñecer sus horizontes ni renunciar a su misión: seguir adelante predicando.
Silencio meditativo
Oraciones compartidas
Oración final
Señor Jesús, tú eres mi Dios,
con ansia te busco,
mi alma tiene sed de ti, mi carne tiene ansia de ti,
como tierra seca, agostada, sin agua.
Cuando te contemplo en los caminos de Galilea,
tan lleno de vida y de fuerza,
sanando corazones destrozados y vendando sus heridas,
descubro que tu gracia vale más que todo cuanto hasta ahora me parecía valioso.
Por ello, mis labios desean alabarte.
En el lecho me acuerdo de ti, Jesús,
y velando, fijo mis ojos en tus huellas,
porque eres mi Maestro,
y la luz de tus palabras me hace cantar de alegría.
Mi alma está unida a ti, por la fe,
y tu gracia me sostiene.
Paz Carbonari, pddm (Argentina)
martes, 31 de enero de 2012
ORACIÓN MISIONERA, 5 DE FEBRERO
Etiquetas:
Evangelio,
misioneros javerianos,
oracion
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada