lunes 12 de diciembre de 2011

ORACIÓN MISIONERA, 18 DE DICIEMBRE

1- Tiempo de silencio …

Nos ponemos en actitud orante en presencia del Padre de todos los dones y le pedimos que derrame
abundantemente su Espíritu sobre nosotras/os.

… y tiempo para dar gracias

Expresamos líbremente las razones por las cuales queremos dar gracias a Dios.

2- Oración inicial

Shadai, Dios de la montaña,
que haces de nuestra frágil vida la roca de tu morada,
conduce nuestra mente a golpear la roca del desierto,
para que brote el agua para nuestra sed.

La pobreza de nuestro sentir
nos cubra como un manto en la oscuridad de la noche
y abra el corazón, para acoger el eco del Silencio
y así el alba,
envolviéndonos en la nueva luz matutina,
nos lleve con las cenizas consumadas por el fuego
de los pastores del Absoluto,
que han vigilado por nosotros junto al Divino Maestro,
al sabor de la santa memoria.

3- El Texto de hoy ( Lc. 1, 26-38)

26 Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
28El ángel, entrando a su presencia, dijo:
- Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.
29Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél.
30El ángel le dijo:
- No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. 31Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. 32Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, 33reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
34Y María dijo al ángel:
- ¿Cómo será eso, pues no conozco varón?
35El ángel le contestó:
- El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
36Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, 37porque para Dios nada hay imposible.
38María contestó:
- Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.
Y el ángel se retiró.

4. Comentario misionero.

- Aunque preparemos la llegada del Señor, cuando venga nos va a sorprender porque su presencia es siempre renovadora y siempre desbordante. Algo de esto nos pasa en misión cuando llegamos ante pueblos que aún no conocen el evangelio: da la impresión que están en el umbral, que Dios se ha valido de una pedagogía de siglos para que puedan comprender los valores de su Reinado… pero cuando escuchan por primera vez la Palabra de Dios quedan deslumbrados: es mucho mayor de lo que esperaban.

- Y sin embargo, al mismo tiempo Dios nos pide permiso para que colaboremos con Él, como en el caso de María: el Omnipotente esperando el sí de una adolescente…

- El sí de María abre posibilidades insospechadas para toda la humanidad, empezando por el pueblo al que ella pertenece. De igual modo, la misión lejos y la misión aquí se alimentan mutuamente y repercuten una en la otra. Siendo misioneros aquí podremos serlo en otros lugares, y viceversa, ser misioneros aquí no excluye una mirada más amplia a necesidades de anuncio más acuciantes en nuestro mundo.

5- Amplio momento de silencio.

6 - Compartimos nuestras expresiones.

7 - Oración final

Señor, nos haces una propuesta que nos descoloca,
y a la vez ensancha nuestros horizontes y planes:
ser tus hijos, por medio de tu Hijo Jesucristo.

En Él nos has mostrado un modo de vivir, de amar y esperar.
Creer en él nos da la vida, porque él es la Vida.

Cuando estamos recorriendo los últimos pasos
de este camino de Adviento,
ayúdanos a no mirar para otro lado.
Agudiza nuestra fe para que te podamos reconocer entre nosotros.
Abre nuestra caridad a las necesidades
de la vida de nuestros hermanos.
Desactiva nuestra indiferencia y pasividad.
Remueve nuestra esperanza.
Porque ahora y aquí, también es posible la esperanza.

Como la Virgen María, diremos sí a tu propuesta.
Nos pondremos en tus manos de forma confiada.
Sabemos que porque nos amas nos has llamado a seguir a tu Hijo.

Señor, que tu presencia haga más viva, fraterna y alegre la espera.
Que la esperanza que brota de la fe
nos disponga a acogerte cuando vengas.

(Dabar)

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