miércoles, 7 de diciembre de 2011

ORACIÓN MISIONERA, 11 DE DICIEMBRE

ORACIÓN INICIAL

A TI, SEÑOR, YO QUIERO TENER Y ESPERAR

Porque, eres causa de mi alegría y júbilo

cuando te tengo entre mis manos,

o al sentirte, al buscarte, en mi soledad.

Razón de mi esperanza, al estar cerca de Ti

y, desconcierto o abandono,

cuando me empeño en vivir solo para mí

A TI, SEÑOR, YO QUIERO TENER Y ESPERAR

Frente a la tristeza,

eres siempre aurora de buenas noticias

Frente a la desesperanza

ofreces palabras de aliento y ánimo

Frente a la desilusión por lo que vemos

me invitas a dirigir mis ojos hacia el cielo

A TI, SEÑOR, YO QUIERO TENER Y ESPERAR

El mundo necesita una melodía de paz

música de alegría eterna

acordes de concordia y perdón

sonidos de hermandad y de alegrías verdaderas

Por eso mismo, Señor, te quiero

Eres el único capaz de impregnar al mundo

con un poco de tu gracia eterna y divina

Eres el secreto que, al desvelarse en Navidad,

viene hacerse hombre para podernos salvar

Eres antorcha de un nuevo día

Luz que ilumina el horizonte del mañana

Promesas que, por fin,

veremos fielmente cumplidas y humildes en un pesebre.

Carne, como nuestra carne pero sin pecado,

que devolverá la sonrisa y el gozo

a un mundo que, por tener tanto,

ha dejado lo esencial por el camino.

¡A TI, SEÑOR, YO QUIERO TENER Y ESPERAR!

Sabemos, oh Señor,

que la tristeza, el llanto, la amargura

sólo lo podremos curar viviendo en Ti y para Ti.

(Javier Leoz)


ACCIÓN DE GRACIAS POR LA SEMANA TRANSCURRIDA


EVANGELIO (JUAN 1, 6 8. 19 28)

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?» El confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías». Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?» El dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el profeta?» Respondió: «No». Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?» El contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías». Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia». Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.


COMENTARIO MISIONERO AL EVANGELIO

- Los misioneros pretendemos ser testigos de la luz, sabiendo muy bien que no somos nosotros la luz (aunque a veces caigamos en la tentación de creernos imprescindibles). Y como testigos de la luz, necesitamos también la luz del mensaje que proclamamos.

- Cuando algo nuevo llega a nosotros lo intentamos comprender desde puntos de referencia conocidos, como hacen los fariseos con Juan Bautista. Algo así sucede en las misiones de primer anuncio: la Buena Nueva se intenta comprender desde la tradición de los mayores, desde ritos ya existentes… hasta darnos cuenta que tenemos entre manos algo radicalmente nuevo y que desborda nuestros esquemas porque nuestro es sorprendente y así se manifiesta desde su nacimiento.

- La misión es también protagonista en ese “allanar los caminos” haciendo que las condiciones de vida de las personas a las que somos enviados puedan mejorar, teniendo en cuenta especialmente los derechos humanos (10 de diciembre, día de los Derechos Humanos).


SILENCIO MEDITATIVO


COMPARTIMOS NUESTRAS ORACIONES Y REFLEXIONES


ORACIÓN FINAL

ORACIÓN POR LOS DERECHOS HUMANOS

Padre de todos, te damos gracias

porque todos los hombres, mujeres y niños

nacemos libres e iguales en dignidad y derechos.

Ayúdanos a vivir en tu presencia

como hermanos y hermanas.


Señor Jesús,

llegaste entre nosotros como uno más

y no te aceptamos.

Todavía hoy, en muchos países,

a multitud de nuestros hermanos y hermanas

se le niegan sus derechos humanos.

Tú sigues siendo crucificado en ellos.

Perdónanos y sálvanos.


Espíritu Santo,

luz de nuestros corazones,

ven y enséñanos la sabiduría

que nace de nuestra dignidad de hijos e hijas de Dios.

Danos poder para crear

un mundo donde quepamos todos.

Señor, ya que nacemos seres libres,

deja que permanezcamos libres

hasta que retornemos a Ti.

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