Esquema de oración con el Evangelio del domingo 9 de octubre propuesto por los misioneros javerianos de Murcia.
CANTO: Tu Reino es vida.
Acciones de gracias por lo acontecido durante la semana.
EVANGELIO (Mateo 22,1-14)
En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda”. Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda”. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en que uno no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?” El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos».
Comentario misionero al Evangelio
- El único motivo real para rechazar la invitación a un banquete de fiesta es el desprecio al anfitrión o que los invitados están ya hastiados (Primer Mundo frente al mundo empobrecido).
- La entrada en el banquete no se debe ante todo a citerios morales (llenan la sala malos y buenos), sino a la respuesta a una llamada.
- El rey quiere que la sala se llene. A pesar del fracaso inicial, sigue insistiendo. Sus criados no pueden parar hasta llenar la sala, llamando a los cercanos pero también a los que están en situaciones de aparente lejanía o indiferencia.
Silencio y oraciones compartidas
Oración final: VOCACIÓN
(oración adaptada de textos de San Guido Mª Conforti, fundador de los javerianos)
Señor Jesús, tú derrochaste con nosotros
la inagotable generosidad del padre cuando,
a pesar de tu condición divina,
tomaste nuestra condición de esclavos
y, haciéndote uno de tantos,
entregaste tu vida por el anuncio del Reino.
En ti hemos contemplado
el amor y la fidelidad de Dios,
Padre tuyo y nuestro.
Tú mereces, Señor, recibir gloria y alabanza
porque nos has conseguido plenitud total de vida:
liberación y reconciliación.
¡No has podido ser más bueno con nosotros!
Por eso todo nuestro ser
celebra las maravillas que sigues realizando
en favor de todos los pueblos
a través del testimonio de tu Iglesia
consagrada por el Espíritu
a la misión evangelizadora.
Envíanos, Señor, tu Espíritu de creatividad
para que desarrolle en plenitud
los talentos de los creyentes;
haz que los cristianos conozcan
y sientan dentro de su corazón tu llamada;
suscita, sobre todo entre los jóvenes,
nuevos apóstoles del Evangelio.
Y ya que nos has prometido
estar con nosotros hasta el fin del mundo,
fortalece la entrega
de nuestros hermanos y hermanas
que están anunciando tu Buena Noticia
a los que no la conocen.
Haz que no se interrumpa nunca
el ritmo de su caminar
hacia el Emaús de los pobres
para llenarles el corazón de esperanza
al compartir la mesa de la Palabra,
del Pan de Vida y del pan de cada día. Amén
lunes, 3 de octubre de 2011
ORACIÓN MISIONERA, 9 DE OCTUBRE
Etiquetas:
Evangelio,
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